¿Estamos hablando de comprender cómo funciona algo que trabaja de forma autónoma?

No me digáis que nunca os habéis hecho esta pregunta, entre otras claro, sobre lo que nos gusta aprender, nos conviene, debemos y/o necesitamos como terapeutas que queremos ser.

Considero la necesidad de recordarme a diario que el hecho que una persona ponga parte, un algo de su salud bajo mi responsabilidad me obliga, quiero y deseo aprender más, ser mejor profesional, sólo por ello merece la pena.

Pero, hablar de algo que se desenvuelve, que gestiona e influye en la homeostasis del cuerpo de forma “autónoma”… ¿para qué?
¿qué me puede aportar?
¿qué influencia puedo tener sobre su función?
¿sobre su fisiología?
¿puedo aprovechar su gnosis en mi clínica diaria?

 

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Por lo tanto, en no pocas ocasiones en el pasado he pensado que mejor me centro en lo tangible, lo conocido y lo protocolizado. Me tranquilizaba más, me daba de comer de forma más inmediata, pero, y siempre tengo peros, no es TODA la verdad. Tal día me di cuenta de que me estaba equivocando, lo que me tranquilizaba ya no se podía sostener y eso me generaba desconfianza y a la postre ya no me calmaba. Por consiguiente, “caí de la burra” y lo que ahora más me pausaba era querer saber más, lo no conocido, lo que estaba fuera de mi zona de confort.

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No cuestionar mi praxis se había convertido en la explicación y escusa del que no quiere ser sabio. Yo quiero, pero, para eso debo de aprender mucho más y eso incluye también a nuestro Sistema Nervioso Autónomo, como no, que no deja ser el conocimiento de nuestro medio interno, de la fisiología humana, de sus relaciones infinitas para equilibrar, reparar y permitir disfrutar de nuestro maravilloso cuerpo, en TODOS los sentido de las palabras, y eso se llama… DISFRUTAR DE LA VIDA. Gracias Harrinson ́s, Tortora, Gray, Mezquita… y tantísimos más como Óscar, Juan y Borja, de momento no tan conocidos, cuestión de tiempo, compañerismo, trabajo y estudio, no lo dudéis, es nuestra tribu, hay trocito de ellos en cada frase, en cada línea, en cada párrafo de este documento.

Todo se vuelve a resumir en la filosofía emraniana de “Derecho a aprender y OBLIGACIÓN de estudiar”, también por nuestros pacientes, alumnos o cualquier otro que quiera trabajar en el maravilloso mundo de la terapia manual corporal, de nuevo el cuerpo ehh!!!, que viciosillos somos, ja ja ja.

 

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Sobre el asunto de QUIÉN tiene la responsabilidad “principal” y no digamos quién adopta el papel de “factor contribuyente y/o perpetuador” en un dolor, lesión, enfermedad… me niego a seguir viendo a Sistema Músculo- Esquelético (gobernado mayormente por el Sistema Nervioso Somático) siempre como verdugo en estas películas que nos montamos los clínicos en formato “Dr. House” para valorar, diagnosticar y luego tratar tal o cual patología.

 

 

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Entonces estamos en los eternos debates de “VÍCTIMA O VERDUGO”, buff, creo que este dilema sumatorio de múltiples decisiones me acompañará para el resto de mi vida profesional y personal, imposible de separarlas a estas alturas, me pasa como con la mente y el cuerpo. De nuevo tenemos esos dualismos complementarios, que no antagónicos, que se parece a otros más conocidos como el de la filosofía tradicional taoísta del Yin – Yang, que siempre he pensado que tiene mucho que ver con el Sistema Nervioso Autónomo, otro dualismo complementario sinergista al servicio de nuestra vida, que cosas.

 

 

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Bueno venga va, pongamos un ejemplillo sencillo e hipotético, que me voy por las ramas holísticas, metafóricas y en ocasiones poco claras del discurso socrático.

La biomecánica funcional (gracias Kapandji, Dufuor, Prentice…) me gusta por muchos motivos, pero sobre todo porque me calma, me esquematiza didácticamente el movimiento y facilita su compresión tan infinita. Desde ciencias tan contrastadas como la cinemática y las leyes fundamentales de la dinámica donde se habla tan claramente de conceptos tan necesarios como fundamentales como lo son la base de sustentación, el centro de gravedad de cada masa, influenciada por la fuerza externas de la Física Newtoniana, la acción de la GRAVEDAD en todo lo que hacemos y casi la única constante en este apartado, que conjugadas con las otras fuerzas internas, LAS QUE YO QUIERO HACER… o me mandan hacer, que nos es lo mismo estar “dormido que durmiendo”, que ingenioso el tocayo Camilo J. Cela.

Además si sumamos a la BASE FUNDAMENTAL anterior la compresión vital de la alineación articular necesaria para optimizar los momentos de fuerza de cada músculo en función a las ventajas mecánicas de cada uno para cada momento angular, es decir, que todo funcione tal, cómo y para lo que ha sido diseñado. “Hay que usar los músculos para aquello que han sido diseñados”, enorme R. Daugbana.

Esto siempre me ha ayudado a diseñar los ejercicios rehabilitadores, reeducadores, preventivos y del ámbito de la máxima performance para darles la mayor eficacia, eficiencia y transferencia real a las AVD y AP de mi paciente. Esto se llama desde entrenamiento funcional, reeducación funcional, control motor y otros mecanismos de control postural, distintos collares para el mismo perro, pero, ¡perro guapo eh!. En mi humilde opinión todos deben compartir un principio cuando queremos rehabilitar un tejido, para su correcto movimiento e integración funcional bajo la mirada

reeducadora del especialista, que no es otra que “Debemos cantarle al paciente la canción que conoce”, el mejor resumen para definir como trabajar el programa, el plan motor de un movimiento, gracias Andrés LLoves por el momento en el que has soltado tremenda frase.

¿Quién somos nosotros para poner las cosas a derecha o a izquierda de tal articulación, para decirle al milímetro a tal paciente como debe subir el hombro o coger su abrigo?.

Aprendemos y nos movemos por la sensación de movimientos…

… el paciente no sabe lo que es una sinergia en la escápula del romboides con el angular en la 2o fase del ritmo escapulo- torácico que permita mejorar el campaneo externo que provocan el trapecio y serrato y así dejar que el supraespinoso centre en ese momento próximo a los 80-90o de ADB la cabeza humeral hacia caudal, cuando tiene el espacio sub-acromial que le corresponde porque el deltoides así se lo permite, y el receso capsular postero-inferior la de la cápsula no le dice lo contrario, ¿os habéis enterado los profesionales?¿imaginaros la Sra. María que va a Pilates porqué le dijo el trauma que era bueno para su tendinitis calcificante del Supraespinoso.

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Cada línea que leía, cada concepto que integraba provocaba que por momentos mi responsabilidad de hacerlo bien subiese exponencialmente, a esto otro también hay quién le llama conciencia, ÉTICA PROFESIONAL.

Ya en los últimos años me he encontrado con la verdad de varios asuntos, y no quiero ser con ello presuntuoso, es más me encanta ver que me estaba equivocando. Es decir, había comprobado y re-valorado esos casos clínicos en los que la biomecánica del paciente la tenía clara, el mecanismo lesional identificado, el tejido diana bajo clara sospecha y acusación, la fase de recuperación en la que se encontraba, los factores de pronóstico positivo y negativo señalados, la progresión de la reeducación funcional estaba bien diseñada con sus criterios de progresión validados y fiables, con más revaloraciones constantes… incluso el paciente aceptaba el tratamiento con corriente a favor, su psicología era afín y la neuroplasticidad necesaria para producir esos ansiados cambios funcionales y estructurales parecía empezar a mostrarse en todos los ámbitos conocidos: el control del dolor (trabajando el sprouting), mejoras tisulares por los cambios tróficos (cambios en la densidad de los tejidos, más elásticos), evidencias funcionales (más ROM en las gestoformas, más potencia en los musculos)… pero y siempre con los “peros” no acaba de ir al 100%. Unas veces se estanca la evolución, otras algo la podía estar perpetuando y muchas no alcanzaba, no comprendía y no integraba el todo en todo.

A menudo me da la sensación que el funcionamiento del cuerpo humano es tan sencillo que lo difícil es que vuelva a funcionar de forma simple, joder es cómo jugar a fútbol… “es sencillo, lo difícil es jugar de forma sencilla”, gracias J. Cruyff por la inspiración.

Pues mire usted, en este ejemplo que no acaba de llegar, ji ji ji, lo primero es re-volver a re-valorar y confirmar que esa biomecánica re-testada está bien comprendida. Lo segundo es siempre dudar de nuevo, en cuestiones tan sencillas como ¿qué puede estar cambiando el punto fijo de mi razonamiento?. El punto fijo sobre el que articulo ese movimiento me da un punto móvil que es el que veo, lo que se mueve, pero, si este cambia a cada momento por estar jugando con masas deformables, esta es una de las cuestiones principales de la dinámica de masas (leyes de los movimientos con las causas que los producen), pues es fácil determinar ejes y movimientos en el material NO DEFORMABLE, pero nuestro body es ¡deformable!, por lo tanto propongo como tantos otros autores hablar de Centros Instantáneos de Rotación (CIR) y Ejes Instantáneos de Rotación (EIR), en vez de ejes, origen e inserción para describir el movimiento humano. Entonces todo se aclara un poco, porque si cambiamos el eje constantemente en cada momento angular, puede haber muchas víctimas y otros tantos verdugos. En el movimiento NO PATOLÓGICO esto es más sencillo, pero, en patología la clave es saber dónde está ese punto fijo, dónde está ahora el CIR, que se convierte el Sr. Juez que dirimirá quién es culpable y quién padece, apasionante.

El ejemplo será un dolor de hombro, como no, con un supuesto y común síndrome sub-acromial con la mayoría de los tejidos bastante sanos después de una intervención desde la fase sub-aguda más o menos exitosa: dolor ok, ROM ok, test ok (gracias Neer, Hawkins, Yocum…). El paciente está contento, pero no acaba de subir hacia la ABD en su ritmo escapulo-torácico determinado, pero, como ya no duele mi paciente “cree” estar curado, porque venía de años y “comparándolo a cómo estaba, esto está genial”, me suelen decir. Suelo avisar de las más que probables recidivas cuando esto no queda ajustado como debe.

Si a esa alineación viene alguien que por vía por ejemplo víscero–somática, una vesícula biliar, que por su relación desde T8-9, de la rama simpática del plexo hepático, plexo secundario al gran Plexo Celiaco, también reconocido como Plexo Solar, ese punto “místico” para la medicina tradicional china, puede estar bombardeando de aferencias nociceptivas forma algo discreta, llegando a sensibilizar niveles más superiores como C5, pudiendo llegar a alterar el control motor de mis romboides y angular-elevador, entre otros por el camino, de mi escápula derecha.

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Una consecuencia podría ser que en el momento ideal de esa orquestración, secuenciación del movimiento de la ABD en el plano escapular no sea la más optima. No se permite a esa “extraña pareja” de dos como los son el romboides y el angular del homóplato que se ayuden principalmente en la elevación y campaneo externo para dar servicio, dar sinergia y estabilización a los 3 grandes motores principales del movimiento de la ABD en el tramo de 45o-90o (segunda fase del ritmo escapulo–torácico), trapecio superior-inferior y serrato. Como consecuencia un estado de hipertonía (verificable al tacto y por su sintamatología, ese punto de dolor tan conocido verdad), no entrarán cuando deben, porque están saturados de aferencias metámericas (gracias Irvin Korn). El segmento facilitado provoca un estado de simpaticotonía tolerable, como una LOW GRAW INFLAMATION, pero que resta energía, cargabilidad y recursos. Entonces, están aturdidos, cansados y reaccionan tarde, mal y de arrastro!!!.

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Para hablar de cambios tróficos, algias y exploración del tejido conjuntivo que nos den pistas y así confirmar estas hipótesis citar a autores como Head, Dickie, Mc Kenzie, Jarricot…

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Pues si eso puede pasar y pasa, entonces lo soluciono robando crédito y pidiéndolo a otros músculos que deben trabajar por encima de su umbral, de su fisiología, hablamos cuando solicitamos a musculatura preferentemente tónica a hacer el trabajo de los más fásicos y viceversa. Y claro el espacio sub-acromial es quien paga la factura, la gleno- humeral crea un cierre, un OUTLET DE HOMBRO antes y permanentemente cuando quiera coger cualquier cosa por encima de los 45-60o, lo cual es algo muy habitual en esta vida. La cronicidad nos lleva a balances musculares alterados, coordinaciones intra e intermusculares no optimizadas, se verán balances articulares restringidos y la armonía del movimiento del ritmo escápulo-torácico no es correcta y el pronóstico múltiple, pero, conocido, descentrajes de hombro, tendinopatía del manguito rotador, osteofitos sub-acromiales, discinesias, capsulitis… y todo aquello que se pueda asociar en el plano mecánico y fisiológico, ya que estos señores musculares se convierten ellos ahora en verdugos (reflejo somato-visceral) para las vísceras metaméricamente relacionadas… y vamos a dejarlo aquí.

No, no puedo, vamos a echar un poco más de leña en el asador. Pudiera ser que a la larga y como en mi vida diaria no suelo subir mucho los brazos, esto provoque que mi receso postero-inferior capsular se quede un poco aburrido y … cuando algún día se me ocurra necesitarlo igual no está muy entrenado, encima su cargabilidad baja por el juego fisiológico de la nocicepción y se provoque un cuadro agudo fácilmente e interesante con simplemente pintar el techo de casa el fin de semana. Y si me dices que mi vesícula lleva tiempo en simpaticotonía, puedo llegar a entender que no resolveré bien mi proceso inflamatorio, que es mío, no del profesional terapeuta. Pues eso.

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Por dónde íbamos, ahh… si tiramos mas de la biomecánica y sabemos que es pobre Supraespinoso, que lo único que hace es chupar ostias de muchos lado, convertiéndolo en verdugo y es una víctima en la mayoría de los casos. Una de las funciones que más me gusta del supra, por si pensabais que los músculos sólo tienen una función como tradicionalmente los hemos aprendido, es la de centrar la cabeza humeral mejorando su centraje y completar la ABD desde los 70-80o (según variabilidad biológica claro), por lo tanto esa ventaja mecánica que tiene por la dirección de sus fibras en ese momento angular es perturbada, algún sinergista no ha hecho su trabajo a su debido tiempo, y ya no tiene ventaja, ya no trabaja correctamente y encima le achican el espacio sub-acromial (alguien robando crédito, como los bancos y políticos). Pero… yo quiero seguir subiendo el hombro, pues, ¡a robar a otro lado!, así será.

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Y si avanzamos un poco con la neurología y determinamos que la inervación de esa cápsula (receso capsular postero inferior) y el mango de los rotadores, están inervados por la raíz C5: el Infraespinoso, redondo menor y subescapular están inervados además por la raíz C6. De este modo, el dolor generado en el hombro, se puede percibir a cierta distancia del mismo, lo que puede inducir a error diagnóstico y tratamiento.

Pero, C5 por medio del Nv. Axilar también es compartido para la actividad motora del colega deltoides, rama motriz para el músculo redondo menor en el espacio cuadrilátero de Velpeau (nervio del redondo menor) y ramos sensitivos superficiales para el muñón del hombro… de repente como sin quererlo se convierte en el verdugo del propio supraespinoso!!!!.

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Todo esto parece bastante interesante desde el simple punto de vista de que debemos mejorar nuestra valoración visual en nuestra anamnesis y posteriores exploraciones (que vuelvo a recordar que empieza en la sala de espera mirando como usan los hombros para quitar la chaquetas, por ejemplo) para comprender y determinar si nuestro paciente tiene un buen ritmo escápulo-torácico, ya que parece importante porque DA MUCHAS PISTAS.

Pues el vegetativo, para los amigos, funciona así, nos da de comer, permite las funciones de mantenimiento homeostático por medio del parasimpático y nos ayuda sobrevivir por medio del más simpático, todo ello en sinergia complementaria, no bajo la obsoleta visión antagonista, no son contrarios ni adversarios, son sistemas complementarios.

En el intento de comprender este ejemplo de lo más preciso de la biomecánica humana, la fisiología, pedagogía del dolor, pasando por el razonamiento clínico y su sistema de categoría de hipótesis (gracias Jones) y llegando a lo más holístico de la neuropoética de los sistemas y vías descendentes motoras, se marcan los caminos para mi actual destino como terapeuta.

Para ir concluyendo, en esa toma de decisiones final que es el diagnóstico o valoración debemos seguir un esquema algorítmico, muy propia de la medicina actual, que si seguimos ese orden es más difícil perdernos, “Si sabes hacia dónde vas, es más difícil perderse”, gracias a tantos abuelos.

Proponemos que la valoración del Sistema Nervioso Autónomo forme parte de esa escala algorítmica decisional, de ese diagnóstico diferencial que hará cometer menos errores a todos, sus relaciones son tan infinitas como importantes y en amanecer del siglo presente todavía no conocemos su funcionamiento, sus interrelaciones y sus implicaciones clínicas determinantes al 100%, pero, cada vez estamos más cerca.

Ahora sólo falta saber:
¿qué órganos se relacionan con que miotomas?
¿cómo influye la cargabilidad, el estado del tejido en sus posibilidades de curación si se le da la nutrición adecuada y gestionada por vía autónoma?
¿cómo puedo saber yo cómo habla cada víscera?
¿cuales son sus palabras, su lenguaje, sus signos y síntomas? ¿cómo se tratan, cuál es su tratamiento?…

… y seguiría escribiendo preguntas y dudas y propuestas, pero a día de hoy ya podemos empezar a resolver algunas, en parte.

Si la sangre es lo que cura todo, entonces la LEY DE LA ARTERIA es verdad, ¿no?. Gracias Still.

¿quién me da la sangre, quién me da la vida? ¿ quién, cómo y dónde se gestiona?.

Ahora me tranquiliza mucho más el saber que “Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada”. Gracias Sócrates.