En posts anteriores escribíamos sobre la importancia de un intestino sano de cara a nuestra salud.

Hablábamos también de la importancia del intestino como diana terapéutica a múltiples niveles: a nivel digestivo/absortivo, a nivel energético, a nivel inmunológico, la relación que tiene con nuestro estado de ánimo..

Todo lo que hacemos como seres humanos, lo hacemos gracias a la disponibilidad energética. Sin energía no funcionamos.

Obtenemos ATP (nuestra moneda de obtención de energía) gracias a la combustión de los diferentes nutrientes, sobre todo grasas y glucosa, aunque también de las proteínas, aunque éstas tienen una función más estructural entre muchas otras..

Pero, para poder obtener energía a través de la combustión de estos nutrientes, primero deberemos de ser capaces de obtener estos nutrientes.

Cuando ingerimos alimentos, nuestro sistema digestivo, y sobre todo nuestro intestino delgado se encargan de trocear estos alimentos en fragmentos más pequeños para que nuestro intestino finalmente pueda absorberlos y llegar a cada una de nuestras células para que éstas puedan obtener energía a través de la combustión de dichos nutrientes.

Cuando comemos un filete, estas proteínas tendrán que ser degradadas por nuestros jugos digestivos y enzimas en trocitos más pequeños (aminoácidos) que podrán ser absorbidos y viajar a las células.

Este proceso digestivo se realiza en diferentes lugares y gracias a diferentes glándulas y vísceras (hígado, vesícula, páncreas , estómago..).

Para que este proceso digestivo sea orquestrado de forma correcta el ambiente intestinal es clave, ya que sin un buen ambiente intestinal las señales hormonales que dirigirán el proceso digestivo no se producirán y este no se llevará a cabo..con los consecuentes síntomas .

La digestión, es un largo viaje que comienza en la boca con la producción de saliva y enzimas salivares que empezarán a digerir/trocear el alimento.

El viaje continuará y la siguiente parada será el estómago, donde gracias a las fibras musculares en todas direcciones de esta víscera, se producirá un centrifugado/mezclado del alimentos con los ácidos estomacales y enzimas.

En el estómago se producen jugos digestivos como el HCL (ácido clorhídrico) y determinadas enzimas.

Principalmente, en el estómago se comienzan a degradar las proteínas gracias a una enzima que se llama pepsina.

La pepsina (forma activa), procede del pepsinógeno (forma inactiva), y esta activación sólo se produce si hay suficiente HCL en el estómago; es decir, si el pH del estomago es bajo.

Nuestro estilo de vida, alimentación, medicaciones, sobre todo los antiácidos..hacen que el estómago no tenga un pH correcto (ácido), con una consecuencia inevitable de no poder digerir o comenzar a digerir las proteínas.

Sí!! Algunos de vosotros estaréis pensando en ese entrecot o churrasco que os cae como un ladrillo …

Este déficit de ácido clorhídrico en el estómago le llamaremos hipoclorhidria.

El viaje continua, y el contenido gástrico llega al intestino delgado (duodeno).

Aquí, todo lo que llega del estómago se mezclará con diferentes enzimas y jugos intestinales.

El páncreas aportará enzimas , el hígado/vesícula biliar aportarán bilis, que llegarán al intestino y se mezclarán con el contenido procedente del estómago, ayudando a que se sigan digiriendo/troceando los alimentos en nutrientes más pequeños, para que posteriormente puedan ser absorbidos a través de la pared intestinal.

Para que exista una correcta absorción a través de la pared intestinal es necesario que haya una buena movilidad de nuestro intestino. Esta movilidad , principalmente los movimientos de segmentación ayudará a pegar los alimentos a la pared intestinal para facilitar dicha absorción.

Ahora bien, es importante saber que esta movilidad/motilidad intestinal se verá inhibida tremendamente por el exceso de gas por ejemplo. Por tanto, si acumulamos exceso de gas, hará que digiramos/absorbamos peor.

Este largo viaje y proceso es orquestrado por diferentes señales hormonales. Estas hormonas se producen en diferentes células de nuestro intestino; pero si existe un mal ambiente intestinal (exceso de gas, inflamación..) , una permeabilidad intestinal o un intestino dañado, estas hormonas no serán producidas y no podrán por tanto llevar a cabo sus funciones de señalización hormonal, con la consecuencia de no poder llevar a cabo un proceso digestivo correcto, y el circulo vicioso continuará.

Pueden ser muchos los mecanismos que influyan en un mal proceso digestivo.

Puede ser..que un consumo excesivo de antiácidos (omeprazol) nos carguemos nuestro pH ácido del estómago y no podremos digerir correctamente las proteínas.

Puede ser..que acumulemos una gran cantidad de residuos en nuestro intestino. Estos residuos sin digerir, serán fermentados por micoorganismos generando una gran cantidad de gas y malestar..en definitiva un mal ambiente perjudicial para que se sigan produciendo correctamente las señales hormonales.

Puede ser que nuestro hígado se encuentre sobrecargado por falta de descanso, tóxicos, fármacos, estrés, mala alimentación..y no produzca una correcta y suficiente cantidad de bilis, dificultando por ejemplo la gestión de las grasas. Nos comemos una rodaja de salmón y las estamos intentado digerir todo el día..

Si alguno de estos mecanismos (o todos) fallan no se llevará a cabo un proceso digestivo de forma correcta, y por tanto nuestras células no podrán obtener la energía adecuada a traves de los nutrientes que nos aportan los alimentos.

Nuestro estilo de vida actual influye tremendamente en nuestra salud digestiva e intestinal.

El exceso y mala gestión de fármacos, el sedentarismo, alcohol, tóxicos y una alimentación basada en productos , azúcares y cereales refinados..en lugar de alimentos tendrán un impacto brutal en nuestra salud digestiva e intestinal..

Y como ya os hemos anticipado que un mal ambiente intestinal, así como un mal proceso digestivo serán claves en nuestra salud.

Debemos de tener en cuenta que nuestro intestino supone el 80 % de nuestra sistema inmune. De ahí la importancia y relación de nuestro tubo digestivo con la tolerancia y potencia inmunológica, con nuestros niveles de energía, con el estado de nuestras mucosas, con nuestro estado de ánimo..y muchos otros aspectos de nuestra salud.

En próximos post profundizaremos en la relación e importancia inmunológica de nuestro tubo digestivo