En posts anteriores ya venimos hablando de la importancia de la salud intestinal de cara a nuestra salud general, y como el intestino se convierte en diana terapéutica para prácticamente cualquier problema de salud.

Con un intestino insano no habrá energía, no existirá una correcta regeneración y recuperación, no habrá un correcto proceso digestivo, no existirá potencialidad ni tolerancia inmunológica, y tampoco habrá felicidad.

Sólo hasta que un intestino no funciona correctamente, no somos conscientes de la importancia y repercusión tan enorme que tiene sobre multitud de aspectos de nuestra salud inmunitaria, metabólica, hormonal,…

Hoy queremos hablaros de lo que supone el intestino en nuestra salud inmunológica. Y podemos decir , que prácticamente lo supone casi todo.

Empecemos..

Cuando hablamos de sistema inmunitario, hablamos del conjunto de estructuras y procesos biológicos cuya función es mantener la homeostasis o equilibrio interno frente a agresiones externas o internas.

Es decir, hablamos de barreras o células que nos protegen frente a estas agresiones.

La primera barrera, que podríamos representarla metafóricamente como la barrera o muralla de un castillo debe de ser fuerte e impermeable para impedir que pasen o se cuelen agentes extraños del exterior al interior.

A nivel corporal, esta barrera vendrá representada en un primer momento por la piel, que se invaginará/meterá hacia dentro en diferentes orificios dándole continuidad a esta barrera externa. Así, tendremos la mucosa de la boca que continuará con la mucosa repartida a lo largo del tubo digestivo.

Otro orificio de entrada será la mucosa vaginal o urogenital, tendremos también la mucosa de la nariz con continuidad en la mucosa bronquial o respiratoria, sin olvidarnos de la mucosa del ojo o del oído..

Pero lo más importante que debemos de entender es que estos orificios con continuidad será medio externo como lo es también la piel.

A todo este conjunto de mucosas con continuidad y comunicación entre ellas vía linfática lo denominamos sistema común de mucosas (CMIS)

Y como su propio nombre indica, la mucosa, se caracteriza por la presencia de mucus (moco).

Y este moco, evidentemente, tiene su función. Básicamente es un medio de protección y supone un gran nicho ecológico para todos los microorganismos que cohabitan en él.

(Fijaros en la imagen superior, y la diferencia entre la capas de moco del colon y del resto del tubo digestivo.)

De todo nuestro sistema de mucosas, el intestino, y sobre todo el intestino grueso representa por extensión e importancia el 80 % de nuestras defensas corporales externas. De ahí la importancia, relación e interacción de nuestro intestino y microbiota intestinal con nuestro sistema inmune.

No es casualidad por tanto, que sea en nuestro colon donde existe la mayor capa de moco en relación al resto de mucosas, y donde también existe con diferencia el mayor número de microorganismos.

Estos microorganismos (bacterias, hongos, parasitos, virus, protozoos..)cohabitan en equilibrio y cumplen funciones brutalmente importantes para nuestra inmunidad y metabolismo.

Pero, para que esto suceda de esta forma, necesitamos que exista un equilibrio ecológico entre todo este conjunto de microorganismos (microbiota); además de necesitar que exista una capa integra de mucus (moco) que es donde se alojan muchos de ellos.

Y por supuesto, también necesitamos alimentar correctamente a todos estos microorganismos.

Estas bacterias, que se alojan en la capa de mucus se alimentan básicamente de fibra procedente de vegetales, fruta, raíces o tubérculos.. y cuando metabolizan esta fibra, producen metabolitos que tendrán muchas repercusiones no sólo en nuestra salud intestinal, sino también a muchos otros niveles.

La microbiota intestinal y el microbioma, es decir, los genes que expresan estos microorganismos están siendo en los últimos años motivo de una gran cantidad de publicaciones y estudios, además de haberse convertido en una diana terapéutica clave en muchos niveles de nuestra salud.

Y como ya podéis imaginaros, el equilibrio en nuestra microbiota intestinal es totalmente estilo de vida dependiente.

Elementos como la comida procesada, los azucares, los cereales refinados..; el exceso en el uso indiscriminado de fármacos como los antiinflamatorios o antibióticos; y por supuesto el estrés crónico..serán elementos clave a regular de cara a no provocar un desequilibrio de nuestra flora intestinal que tanta repercusión tiene en nuestra salud general y que nos conducirá irremediablemente a la enfermedad.