En este post intentaremos aclarar la dualidad de los conceptos genética-epigenética y la relación que tiene con nuestro estado de salud, con el único fin de explicar que es lo que provocamos con nuestro trabajo como terapeutas, ya sea en cualquiera de nuestros campos de trabajo: una manipulación osteopática visceral, estructural, un estiramiento, una deslizamiento neutral, una tarea de control motor.. Todos estos trabajos tienen algo en común, hablamos de trabajos mecánicos que hechos correctamente se transformarán en señales neurólogicas y provocarán cambios celulares positivos.

Hoy en día no se le escapa a nadie y resulta muy familiar el concepto “genética “
La comunidad científico-médica lleva inundándonos de información desde mediados del siglo IX de lo importante del descubrimiento del ADN para nuestras vidas y nuestra salud. Y evidentemente tiene tal importancia en parte, pero no en el todo.
En este ámbito médico-científico en el que se instauran las creencias y dogmas, en muchas ocasiones , la mayoría de nosotros hemos pensado que el control genético es la clave que cierra nuestro destino.

 

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Hoy en día, el escenario comienza a ser otro, quizás radicalmente opuesto en el que no somos víctimas de nuestros genes, sino dueños y señores de nuestros destinos.
Grandes investigadores que desde sus correspondientes disciplinas han reformulado el paradigma que conlleva el cuestionamiento de nuestras creencias que se dan por seguras. La mayoría de estos científicos llegaron a este momento crucial mientras revisaban los mecanismos que controlan la fisiología y el comportamiento celular. Se dieron cuenta que la vida de una célula está regida por el entorno físico y energético, y no por sus genes. Los genes no son más que “ planos “ moleculares utilizados para la construcción de células, tejidos y órganos. Es el entorno el que actúa como “arquitecto” que lee e interpreta esos “planos genéticos” y, a fin de cuentas, como el responsable último del carácter de la vida de una célula. Es la “percepción” del entorno de la célula individual, y no sus genes, lo que pone en marcha el mecanismo de la vida.
Es decir, quizás lo más importante está entorno a la célula, en el ambiente en el que se encuentra; y no en el interior de su núcleo donde reside el ADN, que simplemente actúa como un disco duro de memoria donde tenemos las instrucciones para poder crear nuevas células y proteínas.
Para llegar un poco más lejos, antes hablaremos un poco de la célula. Para simplificar, todos sabemos que estamos hechos de células, y para crearlas y reponerlas en ese proceso de desgaste que es la vida debemos de recurrir a esas instrucciones que se encuentran en el núcleo celular donde se encuentra nuestro ADN. A partir de éste podemos crear todo lo necesario para nuestra organismo.

 

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Una célula humana, ya sea intestinal, hepática, sexual, sanguínea, muscular… tiene una estructura similar.
Todos hemos aprendido en el colegio los componentes básicos celulares: el núcleo que contiene el material genético, las mitocondrias que producen la energía necesaria para las funciones celulares, la membrana externa, el citoplasma que rellena el interior celular, y diferentes orgánulos con funciones diversas dentro del metabolismo celular.
Desde los comienzos de la vida en la tierra en la que sólo existía organismos unicelulares procariotas, que se fueron uniendo en colonias multicelulares a través de la cooperación, para ir evolucionando y crear seres vivos más complejos y especializados hasta llegar a ser lo que somos hoy en día. Seres humanos con millones de células con diferentes especializaciones que trabajan en conjunto y cooperando , agrupándose en diferentes tejidos con diferentes especializaciones.
Ahora, quizás podamos entender el concepto de células como humanos en miniatura.
Bien, ..hablemos un poco más de este mecanismo de cooperación y organización celular..Para ello hablaremos un poco de evolución.
Aunque Darwin es el evolucionista más famoso , el primer científico que consideró la evolución como un hecho científico fue el distinguido biólogo francés Jean Baptiste de Lamarck. Lamarck no sólo presentó su teoría 50 años antes que Darwin, sino que ofreció una teoría mucho menos violenta sobre los mecanismos evolutivos. La teoría de Lamarck sugiere que la evolución se basa en una interacción cooperativa e instructiva entre los organismos y el entorno que permite a los seres vivos sobrevivir y evolucionar en un mundo dinámico. Su idea era que los organismos adquieren y transmiten las adaptaciones necesarias para su supervivencia en un entorno cambiante. Curiosamente, la hipótesis de Lamarck sobre los mecanismos de la evolución se ajusta a la noción de los biólogos celulares modernos de la adaptación del sistema inmunológico al entorno .
Una de las razones por las que los científicos están reconsiderando las teorías de Lamarck es que los evolucionistas siguen recordándonos el inestimable papel que juega la cooperación a la hora de mantener la vida en la biosfera. Los científicos descubrieron hace mucho tiempo las relaciones simbióticas de la naturaleza. Todos conocemos algunos ejemplos de este tipo de relaciones de cooperación entre diferentes especies u organismos. No obstante, hoy en día, la comprensión de la cooperación en la naturaleza es mucho más profunda que la que se obtiene mediante la simple observación. Los científicos son cada vez más conscientes de que los animales han coevolucionado, y de que continúan coexistiendo, mediante diversos conjuntos de microorganismos necesarios para la salud y el desarrollo normal. Artículo reciente de Science titulado “seguimos adelante gracias a una pequeña ayuda de nuestros pequeños amigos “ (Ruby, et al, 2004).
Por irónico que parezca, en estas últimas décadas nos han enseñado a declarar la guerra a los microorganismos con todos los métodos a nuestro alcance, desde los jabones antibacterianos al uso indiscriminado de antibióticos. Pero este hecho no tiene en cuenta la importancia de muchos de estos microorganismos para nuestra salud.
Ahora que hemos visto que nuestra evolución quizás se escapa un poco del concepto darwiniano de violencia podamos entender que se trate más bien de una cuestión de cooperación y adaptación celular..Por tanto… Volvamos a las células.
Siempre nos han explicado que la parte más importante de nuestras células reside en su propio cerebro.. Para la mayoría de biólogos y científicos el cerebro celular reside en el núcleo, donde se encuentra nuestra carga genética, a través de la cual podemos crear copias de proteínas y células necesarias para la vida. Es decir, durante muchos años se le ha otorgado a los genes y a nuestro ADN una importancia capital de cara a nuestra vida y a nuestra salud, donde a partir de determinados cambios en nuestro genoma se podían predecir enfermedades..Quizás esto está muy bien. A través de una examen genético puedo predecir que quizás pueda desarrollar una enfermedad, no significa que vaya a tenerla…ya que dependerá de más factores, el entorno.
Es decir, nacemos con una determinada carga genética y debemos de conformarnos con ella.??
A veces tendríamos una buena excusa para considerarnos víctimas de la herencia..”tengo el colesterol alto, es genético”..pero quizás tu hermano no tenga el colesterol alto y sí la misma carga genética.
Nuestros genes dependerán más del momento y del entorno cuando se expresen, ya que si poseo un cambio en el gen que puede determinar la celiaquía podrá expresarse en función del entorno . Un entorno inmunológico malo podrá predisponer la expresión de este gen determinando la enfermedad. La epigenética habla del estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales el entorno controla la actividad genética.
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Actualmente en el campo de la biología moderna se le atribuye un papel fundamental a la membrana celular y por tanto también al ambiente extracelular. La membrana juega un papel fundamental en la célula en el intercambio de información desde el exterior al interior celular, donde se encuentra el núcleo que posee la carga genética. Este intercambio de información la membrana lo realiza a través de las proteínas de intercambio de membrana (PIM). Quizás ahora podamos entender un poco más de la importancia del ambiente. Lo que le demos a nuestra célula desde todos los puntos de vista. La entrada de información de un tipo u otro determinará que nuestros genes se expresen de una forma u otra.

El único objetivo de dar tantas vueltas es acabar en una idea clara. La idea de la importancia del ambiente . De nuestro propio ambiente vital, de nuestro entorno celular..todo lo que nos rodea determinará nuestro estado vital.

 

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Hemos mencionado las proteínas de intercambio de membrana (PIM). Este complejo receptor-efector de información se ha convertido en una campo de estudio científico en los últimos años llamado transducción de la señal. Es decir, a través de un estímulo externo (medio ambiente) se producirá una transducción de la señal que provocará un cambio celular a través del ADN.

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Es aquí donde como terapeutas podemos explicar nuestro trabajo desde el campo de la transducción o más bien en la mayoría de los casos mecanostransducción. Nuestro trabajo mecánico desde el trabajo manual osteopático, fisioterapéutico, control motor, y las diferentes terapias físicas que se nos ocurran provocará esta transducción de la señal a nivel celular que provocará cambios. SI nuestro estímulo (externo) del tipo que sea ,es aplicado correctamente se producirá una correcta transducción y el cambio será positivo. Por el contrario,si el estímulo externo resulta negativo, el cambio será negativo.

Para finalizar, os dejo esta referencia bibliográfica. Una lectura muy agradable que me ha ayudado para elaborar este post y a entender un poco más el funcionamiento humano.

 

 

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