Hace unos días, una paciente me pregunto que cual era la diferencia entre un fisio y un osteópata, estoy seguro de que much@s de vosotr@s habéis respondido a esta pregunta una infinidad de veces, habéis intentado aclarar esta duda de la mejor manera posible, respetando ambas profesiones e intentando dejar claro al/la paciente cuales son las diferencias. Se lo explique de la misma manera que hago siempre.

Es lógico que la siguiente cuestión a resolver fuese la de ¿pero la osteopatía aquí no es una carrera no?, trabajar a la gente en prono tiene muchas ventajas, pero también tiene desventajas, una de ellas es que no te ven la cara que pones cuando te preguntan ciertas cosas pues seguramente si la vieses no las preguntarían. Tenía preparado otro post, pero decidí escribir este, me apetece, mucha información guardada, que seguramente a much@s de vosotr@s os resulte ya cansino, pero a mi, me apetece.

Sería interesante que tomásemos en consideración estas y otras opiniones, post o información compartida a la hora de juzgar o evaluar a algunas terapias  existentes en nuestro país, dentro de lo que los ministerios de Sanidad, Consumo y Política social, Ciencia,  Innovación y Universidades presentaron hace no mucho tiempo y denominaron ¨Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias”, si si, has leído bien PROTECCION DE LA SALUD FRENTE A…, si ya de entrada le llamamos “protección frente a…” es como cuando un paciente empieza la frase diciendo “lo hago bien pero…” pues eso muy bien no lo haces.

Sería interesante promover la practica de la Osteopatía siguiendo los criterios académicos, profesionales y éticos especificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de osteopatía, así como la implementación de la Norma Europea EN-16686:2015 de “Prestación de asistencia sanitaria” en España. Así mismo, sería igual de interesante la regulación de la práctica profesional de la Osteopatía en nuestro país. El documento “Análisis de situación de las terapias naturales” (publicado el 19 de diciembre de 2011 por el entonces Ministerio de Sanidad, Política Social e igualdad), que a día de hoy es usado como referente, no recoge de manera completa o actualizada, la situación de la osteopatía en nuestro país o a nivel europeo, tampoco los resultados de la investigación reciente en el campo de la osteopatía. Por eso es necesaria tanto su revisión como actualización, y que cualquier proceso regulador tenga en cuenta datos más recientes y contrastados.

No estaría de más que en ese “PLAN” que quiere proteger a la salud “frente a…” tuviese en cuenta algunas de estas consideraciones:

  • La regulación de la práctica de las denominadas “Medicinas No Convencionales” o de las “Medicinas Alternativas y Complementarias” en España, es ciertamente necesaria. Dicha regulación debería ser realizada en función de criterios científicos y también respetando las Directivas Europeas sobre la Libre Circulación de Profesionales y Pacientes y sobre el Reconocimiento de las Calificaciones Profesionales .
  • La Osteopatía es una profesión sanitaria independiente reconocida como tal por la OMS y por la Norma Europea EN 16686:2015 sobre “Prestación de asistencia sanitaria en osteopatía”. En ningún caso, puede considerarse una pseudoterapia. Dicha profesión, no está a día de hoy regulada en España.
  • La investigación reciente que podéis ver al final (en bibliografía), demuestra que más allá de la evidencia sobre los beneficios de la terapia manual; el tratamiento osteopático resulta efectivo y seguro en muchas situaciones clínicas. El tratamiento manual osteopático reduce la duración de los ingresos hospitalarios en niños prematuros o en adultos de edad avanzada que sufren ciertas patologías y también los costes relacionados con ellas. Además, dicho abordaje es también coste-efectivo en patologías que implican un elevado número de bajas laborales y un gasto considerable al sistema sanitario (como la lumbalgia o la cervicalgia). No menos importante es que el grado de satisfacción de los usuarios que acuden al profesional de la osteopatía es muy alto.
  • Cada vez son más los Países Europeos que reconocen la osteopatía como profesión sanitaria y/o que disponen de Leyes específicas a tal efecto. En 2018, tres países de la UE (Luxemburgo, Italia y Dinamarca)  culminaron dicho proceso. Para ello, la Norma Europea EN 16686:2015 ha sido utilizada como marco referencial en dichos procesos legislativos. Se suman a Reino Unido, Finlandia, Suiza, Islandia, Liechtenstein, Malta, Portugal o Francia. Otros países como Estados Unidos, Rusia, Australia o Nueva Zelanda, también disponen de regulación específica.
  • La actual falta de regulación en España, provoca que profesionales de muy variada formación puedan ofrecer sus servicios al público en general, y que lo hagan sin un control formativo o de acceso a la práctica profesional. Por lo anterior, en nuestro país, es particularmente numeroso el grupo de supuestos “osteópatas” que se publicitan como tales tras una insuficiente formación académica. Todo lo anterior puede dar una visión errónea de la profesión.
  • También ejercen actualmente la osteopatía en España profesionales sanitarios formados acorde a los criterios internacionalmente acordados. Entre ellos encontramos médicos, fisioterapeutas, enfermeros/as, etc.-, así como graduados/as en osteopatía en Universidades extranjeras donde la profesión está debidamente regulada. Es importante destacar que estos últimos, no disponen aún de reconocimiento sanitario en nuestro país, por lo que, en virtud de la Directiva Europea 2005/36/CE de Reconocimiento de las Calificaciones Profesionales, debería ser solventado.
  • El nivel académico de los futuros planes académicos de formación en Osteopatía en España, debería cumplir con lo establecido el Espacio Europeo de Educación Superior (E.E.E.S.) La Norma Europea EN 16686:2015, propone dos vías formativas: a) Tipo I o estudios universitarios equivalentes a un mínimo de 240 ECTS y b) Tipo II para aquellos profesionales sanitarios (médicos, fisioterapeutas, enfermeras/os), etc. que deseen formarse posteriormente en osteopatía, lo desarrollaremos mas a fondo en otras líneas. El resultado de ambos tipos de formaciones debería ser equivalente y que ambos tipos incluyan no menos de 1000 horas de práctica clínica supervisada. Se recomienda que la duración de las formaciones Tipo II sea de 4 años y 2000 horas presenciales
  • En la actualidad no se oferta formación Tipo I de carácter universitario en España y en cambio si existen varias formaciones Tipo II dirigidas a profesionales de la salud. Del mismo modo, existen numerosas formaciones “no regladas”, que van dirigidas a personas sin formación sanitaria previa, algo que no tiene porque ser desmerecedor de reconocimiento ojo!!!.
  • En base al artículo 2.3 de la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) se dispone actualmente de un marco legal flexible para la incorporación de la Osteopatía como profesión sanitaria; usando la Norma Europea antes citada a modo de marco regulador de referencia.
  • Cualquier futuro proceso regulador debería permitir que se ofrezca en España la misma seguridad y calidad de cuidados en osteopatía que en el resto de la Unión Europea.

Evidencia osteopática

Según la OIA Survey (2013)1 (“A Global View of Practice, Patients, Education and the Contribution to Healthcare Delivery”) es interesante diferenciar 2 tipos de profesionales de la Osteopatía a nivel internacional:

1) Médico Osteópata (o “Osteopathic Physician”) que es definido como: “Una persona con total e ilimitados derechos de práctica médica, y que ha logrado el nivel académico reconocido a nivel nacional, así como los estándares profesionales dentro de su país, para practicar el diagnóstico y proporcionar tratamiento, basado en los principios de la filosofía osteopática. Cada país, de manera individual, establece los estándares académicos y profesionales para Médicos Osteopátas que ejercen en su territorio”.

2) Osteópata (“Osteopath”) que es definido como: “Una persona que ha alcanzado los estándares académicos y profesionales reconocidos a nivel nacional para practicar de forma independiente el diagnóstico y proporcionar tratamiento, basado sobre los principios de la filosofía osteopática. Cada país, de manera individual, establece los estándares académicos y profesionales para los Osteopátas que ejercen en su territorio”.

El documento de análisis sobre las terapias naturales, expuso tres definiciones sobre las “terapias naturales”, para su clasificación se centraba exclusivamente en la propuesta realizada por el U.S. National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM)2 de los EEUU, la cual es utilizada posteriormente a lo largo de todo el documento. El NCCAM, era entonces la agencia del Gobierno Federal de los EEUU para la investigación científica en los sistemas médicos y de cuidado de la salud, prácticas y productos, que no eran considerados como parte de la medicina convencional. Dicha organización, perteneciente al U.S. National Institute of Health (NIH) definió la medicina convencional como aquella que practican los médicos (M.D.), los osteópatas (D.O.) y los profesionales de la salud afines, tales como fisioterapeutas, psicólogos y enfermeras diplomadas y destacó que algunos profesionales de la medicina convencional son también profesionales de la medicina complementaria y alternativa

En relación a la definición de la osteopatía diremos de entrada que deben hacerse algunas matizaciones: siendo cierto que la osteopatía se concebía en su momento por el NCCAM como una “técnica o práctica de manipulación”, no lo es menos que dicha definición partía de su consideración como una de las “medicinas convencionales”, cuyo enfoque integral y completo estaba ya en su momento fuera de discusión.

El NCCIH (antigio NCCAM) diferencia hoy claramente los conceptos “complementario” y “alternativo”. Considera “complementarios” aquellos abordajes no habituales en medicina que se utilizan conjuntamente con la medicina convencional; y en cambio, considera “alternativos” aquellos abordajes que se practican en lugar de la medicina convencional. La diferencia es sustancial, aunque como dicho organismo describe, a menudo el público describe dichos términos de manera ”diferente”. Del mismo modo, define “Salud Integrativa” como la COMBINACION de la medicina convencional y complementaria de manera coordinada; la cual, enfatiza en el abordaje de salud y bienestar centrado en el paciente y en el tratamiento de la persona de manera global, en vez de, por ejemplo, centrarse en un sistema orgánico concreto. La medicina manual osteopática es, sin duda, un abordaje de salud integrativa.

El NCCAM definió en su momento la medicina complementaria y alternativa, como “un conjunto de sistemas, prácticas y productos médicos y para el cuidado de la salud, que en la actualidad no se consideran parte de la medicina convencional”. Además ya especificaba que “la medicina complementaria se utilizaba junto con la medicina convencional, mientras que la medicina alternativa sustituía a la medicina convencional

Para el NCCAM la osteopatía se consideró “una forma de medicina convencional que, parcialmente, hace hincapié en enfermedades que se presentan en el aparato locomotor. La convicción fundamental es que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, y los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento en otras partes del cuerpo..”

Haciendo referencia a algunas de las técnicas utilizadas, el NCCAM incluyó además la Osteopatía en un apartado denominado “Prácticas de manipulación y basadas en el cuerpo”. Este hecho, como ya se ha dicho, no excluye que las mismas sean realizadas como parte de una medicina convencional o de un sistema médico integral y completo. En cambio, esto último no fue tenido en cuenta en el documento de análisis antes citado, al describirse la osteopatía como simple “práctica”, sin especificarse que para dicho organismo oficial, la osteopatía era ya entonces una medicina convencional en los EEUU.

En este sentido, debe hacerse hincapié en la distinción entre el enfoque médico o terapéutico de la terapia concreta y las técnicas que en ella se utilizan. Así, el hecho de que una terapia aplique prioritariamente un único tipo de técnicas (manuales, por ejemplo) no significa necesariamente que se trate de un sistema médico no integral ni completo.

Según el NCCAM , “la lista de lo que se considera medicina complementaria y alternativa cambia continuamente, ya que una vez se comprueba que una terapia determinada es eficaz e inocua, ésta se incorpora al tratamiento convencional de la salud al igual que cuando surgen enfoques nuevos para la atención sanitaria”.

Por ello, no parecería descartable que en función de las investigaciones más recientes en nuestro campo, la práctica de la osteopatía pudiese pasar a ser catalogada como un sistema de salud dentro de la medicina convencional también en Europa. A modo de ejemplo, desde 2017, la osteopatía es reconocida como “Allied Healthcare Profession”3 dentro del UK National Health System (Reino Unido) y los profesionales que la practican, forman parte del sistema multidisciplinar de salud integrados con el resto de profesionales sanitarios.

Osteopatía. Definiciones

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)

Para la OMS, ”La práctica de la osteopatía es distinta de otras profesiones sanitarias que utilizan técnicas manuales, como la fisioterapia o la quiropráctica, a pesar de que algunas de las técnicas e intervenciones empleadas, pueden ser compartidas”.

Me parece extraño que no exista referencia alguna al citado documento de la OMS en el “Análisis de las terapias naturales” publicado en 2011; particularmente cuando, según se desprende del propio documento de la OMS, el mismo “Proporciona elementos de referencia para la formación de estudiantes con diferentes formaciones previas, así como aquellos elementos que la comunidad de profesionales de la osteopatía considera las contraindicaciones para la práctica segura de la osteopatía a fin de minimizar el riesgo de accidentes. La unión de ambos elementos, pueden servir como una referencia para las Autoridades Nacionales que deseen establecer sistemas formativos, evaluadores y acreditativos que respalden la práctica cualificada de la osteopatía”.

NORMA EUROPEA EN-16686:2015

A finales de 2015 se publicó la Norma Europea EN 16686:2015 sobre “Prestación de asistencia sanitaria en osteopatía” cuya aprobación fue publicada en el BOE de 21 de enero de 20164. Dicha Norma fue elaborada por el Comité Europeo de Normalización (CEN) formado en ese momento por representantes de 34 países y con la mediación del CEN/TC 414 “Services of osteopathy”. Esta, especifica los requisitos y recomendaciones para la prestación de asistencia sanitaria, la dotación de instalaciones y equipos, la formación, y el marco ético para la buena práctica de la osteopatía.

En dicha Norma se establece que “la osteopatía es una disciplina sanitaria de primera intención y centrada en el paciente; que destaca la interrrelación de estructura y función del cuerpo, facilita la capacidad innata del cuerpo para curarse a si mismo, y propugna un enfoque integral de la persona respecto a todos los aspectos de la salud y el desarrollo saludable, mediante la práctica del tratamiento manual. A los pacientes que optan por un tratamiento osteopático, tiene que garantizárseles la calidad y el estándar de cuidado sanitario que recibirán”.

En la descripción de la osteopatía se especifica que “la práctica de la osteopatía utiliza el conocimiento osteopático, médico y científico para aplicar los principios de la osteopatía al diagnóstico y tratamiento del paciente”, también que “el rigor científico y la práctica basada en la evidencia” son una parte importante de la misma. Además, define la osteopatía como “una disciplina independiente de asistencia sanitaria” y que “se basa en los principios extraídos de la fisiología, anatomía y embriología humanas y de otras ciencias biomédicas”.

Más allá de otros elementos descritos en la Norma (como las competencias para la práctica clínica en relación al diagnóstico, la gestión, o el tratamiento de los pacientes), resulta relevante destacar el apartado 4.5.2 de la misma. En el mismo, se especifica que “los osteópatas deben mantener y desarrollar sus conocimientos y aptitudes referentes al tratamiento osteopático y a la ciencia, a través del desarrollo profesional continuado”. Sujeto al marco legal nacional: “se debe establecer un requisito para garantizar la formación continuada del osteópata en activo”.

Evidencia científica

La osteopatía es una disciplina sanitaria que nació a finales del siglo XIX y cuya aparición en España data de la década de los 80. El desarrollo académico de la profesión se basó inicialmente en la transmisión de conocimientos de maestros a alumnos con una visión no suficientemente crítica. La aparición del movimiento de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) en los años 90 ha generado que, en los últimos años, se haya producido un giro en la profesión, a la vez que ha habido un incremento claro de estudios científicos año tras año. Hoy la osteopatía avanza decididamente por el camino de la ciencia y cuenta ya con numerosas publicaciones que justifican que, por ejemplo, se haya implementado la práctica de la misma en el Sistema Nacional de Salud del Reino Unido3.

El siguiente gráfico muestra la tendencia al alza en la publicación de artículos en el campo de la osteopatía.

Algunos enlaces interesantes…

• Osteopathic Medical Digital Repository: (https://ostemed-dr.contentdm.oclc.org)
Base de datos impulsada por la American Osteopathic Association (AOA) y la American Academy of Colleges of Osteopathic Medicine (AACOM) que aglutina la producción científica de las siguientes fuentes:

  • Journal of Osteopathy v.4 (2,4-12) 1897; v.5 (1-7) 1898
  • JAOA – 2000 to 2006 from AOA’s webpage / full issues / pdf
  • JAOA – 1990’s full issues / most in pdf
  • JAOA – 1980’s full issues / currently implementing pdf
  • Bibliographic Records from OSTMED®
  • Osteopathic Web Research: (http://www.osteopathicresearch.com). Fruto de la colaboración entre la Wiener Schule für Osteopathie y varias escuelas de Osteopatía en Europa aglutina referencias y abstracts de proyectos de investigación realizados en dichos centros académicos.

Revistas Científicas específicas 

  1. International Journal of Osteopathic Medicine  
  2. Journal of the American Osteopathic Association
  3. Osteopathic Family Physician
  4. La Revue de l’Ostéopathie

Centros y redes de Investigación

  1. National Council for Osteopathic Research (NCOR – University of Brighton)
  2. Osteopathic Research Center (ORC)
  3. A.T. Still Research Institute (ATSRI)
  4. Foundation for Osteopathic Research and Continuous Education (FORCE)
  5. Foundation Center for Osteopathic Medicine Collaboration

Evidencia en el campo de la osteopatía

En los últimos 20 años ha habido un acercamiento claro al método científico como herramienta de progreso y evolución así como un incremento de su uso como elemento crítico para mejorar la aplicabilidad clínica. Cierto es que esta es una osteopatía aún en desarrollo, o poco representada en España. Sin embargo, la misma está bien presente en otros países y cada vez más se toma ejemplo de ello en nuestro país5.

La Osteopatía es una disciplina joven (140 años) cuyo abordaje clínico está sujeto a unos principios fundamentales que rigen la forma en que los Osteópatas abordan al paciente, el proceso de enfermedad y la salud. Algunas de las interpretaciones clínicas que se han hecho de estos principios no pueden fundamentarse a la luz de los conocimientos actuales. A su vez, el movimiento de la MBE y la adopción del método científico como herramienta de progreso profesional, ha supuesto un reto a aquellos clínicos que no aprendieron bajo estos preceptos; tal y como ha pasado en otras profesiones sanitarias. Sin embargo, el debate sobre la necesidad de adoptar las bases de la práctica basada en la evidencia hace tiempo que se inició en el sí del colectivo, y no hay duda de su aceptación en la actualidad. Como consecuencia de ello, hoy se dispone de un cuerpo de evidencia considerable (incluso de gran calidad metodológica) que avala gran parte de la práctica osteopática. En algunos campos de esta disciplina, esta evidencia es escasa o incluso inexistente y, como se ha dicho anteriormente, la plausibilidad de algunas intervenciones necesita ser revisada bajo una perspectiva contemporánea. La profesión está comprometida a ello y los avances son notables en los últimos años.

Para Alvarez et al, tras un primer artículo al respecto de Penney JN (2010)6, y la publicación del “WHO Benchmarks for Training in Osteopathy”7, en los últimos años, hemos visto el avance del modelo biopsicosocial (BPS) en relación a la aplicación de los principios de la osteopatía. Lo mismo viene sucediendo en otros campos de las ciencias de las salud. Desde entonces, el debate y la crítica al modelo biomecánico ha estado presente en la literatura osteopática en diferentes publicaciones. Así Penney JN (2013)8 propuso una redefinición de los principios filosóficos del concepto osteopático, mientras que Thomson, Petty y Moore (2013)9 apuntaron al modelo BPS como una reinterpretación de la atención centrada en el paciente dentro del modelo osteopático. Más recientemente Fryer G (2016)10 planteó a su vez la reinterpretación del concepto de Disfunción Somática (un concepto capital en la práctica osteopática), proponiendo incluso el abandono del término. En dos publicaciones posteriores (2017)11,12 propuso la integración del abordaje osteopático sobre la base de modelos terapéuticos biopsicosociales.

Algo parecido ocurre en el caso de la denominada Osteopatía Craneal. Moran (2005)13 ya planteó que la osteopatía en el campo craneal parece atraer más atención crítica generalizada y vigorosa que el resto de componentes de la práctica osteopática combinados. Para Moran, dicha atención no debería ser ignorada, ni dejada sin respuesta; dado que ello, sólo puede ser perjudicial para el avance de la osteopatía en la sanidad moderna. A su vez consideró necesaria la investigación sistemática de alta calidad respecto a la causalidad y efectividad de la osteopatía en el campo craneal. Aunque según Seimetz, Kemper y Duma (2012)14 pueda existir alguna evidencia en sentido contrario, los conocimientos científicos actuales ponen en cuestión los preceptos clásicos de la osteopatía craneal y estos, deben ser reconsiderados en base a explicaciones biológicamente plausibles con los conocimientos actuales . Varios autores han planteado esta cuestión al colectivo15,16 y otros han propuesto razonamientos alternativos y actualizados que pueden explicar los efectos y particularidades de este abordaje osteopático17,18,19.

Muy recientemente, se publicó por parte de Guillaud et al.20 una revisión sistemática sobre los efectos y fiabilidad de la osteopatia craneal. En dicha revisión, se certifica la ausencia de evidencia metodológicamente fuerte que apoye la fiabilidad de los procesos diagnósticos, la eficacia y/o la efectividad. Conviene aclarar, no obstante, la diferencia entre el hecho de que exista evidencia sólida en contra de un determinado procedimiento diagnóstico y/o terapéutico, con el hecho de que no exista evidencia metodológicamente fuerte a favor. Sin duda, la calidad de los estudios en Osteopatía en este campo debe mejorar.

Resulta importante remarcar la dificultad que existe en el campo de la medicina manual para realizar estudios con alta rigurosidad metodológica, y/o que cualifiquen o midan todas la variables que intervienen en un resultado determinado. Ello provoca que estudios de calidad media realizados, por ejemplo, en el campo de la osteopatía craneal, puedan ser en ocasiones ignorados21,22 De hecho, en la discusión del artículo de Guillaud A et al, los autores apuntan a las deficiencias metodológicas de los estudios como una de las razones de sus conclusiones.

En los últimos años, la investigación en neurociencia y la aplicación de los resultados de la misma, ha permitido un giro en algunos de los enfoques de tratamiento clásicamente utilizados en osteopatía. Ello ha permitido una interpretación diferente de los principios terapéuticos de la Osteopatía en base al conocimiento más actualizado.

Según D’Alessandro, Cerritelli y Cortelli (2016)23 históricamente, los enfoques utilizados en la medicina manual para explicar los síntomas reportados por los pacientes se han centrado modelos exteroceptivos y la mayoría de la investigaciones se centran en explicaciones de tipo propioceptivo o exteroceptivo; dejando de lado el papel adicional, o incluso central, de la interocepción. Para ellos, parece necesario que futuras investigaciones se centren en la hipótesis de que las terapias manuales, específicamente la osteopatía, pueden interceder en los estados de sensibilización, por la intermediación de las vías interoceptivas.

Para Alvarez et al (2017) esta visión de la osteopatía de corte más neurofisiológico y alejada del modelo biomecanicista ofrece una base biológicamente plausible para la valoración de los efectos de la llamada Osteopatía Visceral. El abordaje osteopático no se centra únicamente en el sistema musculoesquelético e incluye en su abordaje clínico la valoración y tratamiento de otros sistemas corporales. Se valora el sistema visceral como elemento contribuidor al flujo interoceptivo del paciente. Es en el campo interoceptivo, donde la medicina manual y la Osteopatía en particular, parecen tener su potencial terapéutico. Las vias aferentes interoceptivas están íntimamente relacionadas con la función del organismo, la expresión de la experiencia dolorosa, con los sistemas autonómicos, y con el comportamiento (Jänig W 2008)24.

A nivel mundial, la profesión osteopática ha reconocido la necesidad de más investigación y el desarrollo de la base de pruebas para la asistencia sanitaria osteopática. Por ello, hoy existe una mayor colaboración dentro de la profesión, tanto a nivel nacional e internacional, como con otras profesiones, lo que facilitará la realización de estudios más amplios con enfoques metodológicos más sólidos. En dicha linea, Morin C. et al (2018)25 analizaron los elementos necesarios para mejorar el desarrollo de la colaboración inter-profesional entre médicos y osteópatas.

Seguridad en la práctica osteopática

La revisión sistemática de Carnes et al (2010)26 analizó la incidencia de eventos adversos, así como el riesgo relativo de diferentes terapias manuales. Según su estudio, el riesgo de eventos adversos mayores con la terapia manual es bajo, pero alrededor de la mitad de los pacientes con terapia manual pueden experimentar eventos adversos menores a moderados (dolor muscular, dolor generalizado y cefalea) después del tratamiento que en la mayoría de casos, se resuelven en 24 horas. El riesgo relativo de eventos adversos es menor que al usar terapia con medicamentos. La aparición de eventos adversos severos o de muerte como consecuencia directa del tratamiento manual se consideraron excepcionales.

Coste-efectividad práctica osteopática

El estudio de Verhaegue et al (2018)27 tuvo como objetivo examinar las consecuencias para la salud y de tipo económico, al añadir la atención osteopática en los casos de lumbalgia y cervicalgia, a la considerada atención habitual, y en comparación con la atención habitual realizada de modo exclusivo. Del mismo, se concluyó que la osteopatía es una estrategia “dominante” para la lumbalgia (mejoría de la salud y ahorro de 116,6€ por paciente) y coste-efectiva (dolor de cuello) en comparación con la atención habitual.

Situación de la Osteopatía

En los últimos cinco años, seis países europeos (Portugal, Suiza, Malta, Luxemburgo, Italia y Dinamarca han procedido a elaborar leyes específicas para la regulación de la práctica de la osteopatía en su territorio. Resulta, sin lugar a dudas, un signo claro de la tendencia actual en relación a dicha profesión.

La OIA Global Survey publicada en 2013 mostró que la atención sanitaria en osteopatía está presente en todos los continentes excepto la Antártida y actualmente se practica en más de 50 países.


Dicho trabajo identificó a 87.850 médicos osteópatas (“osteopathic physicians”) a nivel mundial, lo que representa un incremento del 70% respecto a la década anterior. La mayoría de los mismos (82.500) ejercían en EEUU. En 2012 el número de médicos osteópatas en EEUU representaba el 7.2% del total de médico en dicho país.

También se identificaron aproximadamente 43.000 osteópatas (“osteopaths”) a nivel mundial, prácticamente el triple que diez años atrás. Los países con mayor número de practicantes son Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Australia, Bélgica y Canadá.

Según el estudio, el número total de estudiantes en las US Osteopathic Medical Schools aumentó de 14.409 (2006-2007) a 21.741 (2012-2013). Se identificaron 25 países donde existe formación en osteopatía y un número aproximado de 14.750 estudiantes. Tanto los médicos osteópatas como los osteópatas propiamente, comparten un curriculum académico principal y determinadas competencias, aunque existen diferencias significativas entre ambas ramas de la profesión en términos formativos, de competencia clínica y en su campo de actuación. El modelo educativo mayoritariamente aceptado en Europa, Australia y Nueva Zelanda en una formación en osteopatía equivalente al nivel de Master.

Situación de la Osteopatía en la UE y otros Países

Son muchos los Países Europeos que ya reconocen la osteopatía como profesión sanitaria y que disponen de Leyes específicas a tal efecto. Sólo en 2018, tres países de la UE (Luxemburgo, Italia y Dinamarca) han culminado dicho proceso. A tal efecto, la Norma Europea UNE-EN 16686:2015 ha sido utilizada como marco referencial en dichos procesos legislativos. Se suman a Reino Unido, Finlandia, Suiza, Islandia, Liechtenstein, Malta, Portugal o Francia. Otros países como Estados Unidos de Norte-América, Australia, Nueva Zelanda, Rusia o Canadá, también disponen de regulación específica.

Entre las numerosas organizaciones osteopáticas de carácter internacional, es conveniente destacar las siguientes:

  • La Osteopathic International Alliance (OIA)
  • La European Federation and Forum for Osteopathy (EFFO)
  • La Osteopathic European Academic Network (OSEAN)
  • La Fundación Centre for Osteopathic Medicine Collaboration (COME)
  • El National Council for Osteopathic Research (NCOR)
  1. REINO UNIDO (UK): La Osteopatía está regulada profesional y académicamente por Ley (“The Osteopath’s Act”) de 1993.
  2. FINLANDIA: la osteopatía es una profesión sanitaria independiente incluida como tal en el Decree on Health Care Professionals (564/1994). El término “osteópata” está registrado desde 1994.
  3. DINAMARCA: Desde el 15 de Mayo de 2018 la profesión está regulada como sanitaria e independiente en dicho país.
  4. ITALIA: Con la Ley Nacional 3/2018, la osteopatía ha obtenido el reconocimiento de profesión sanitaria en dicho país.
  5. FRANCIA: El artículo 75 de la ley 2002-303 de 4 de marzo de 2002 sobre “Los derechos de los pacientes y la calidad del sistema de salud” dio origen a la profesión de “osteópata”. Desde entonces, la Osteopatía es reconocida como una profesión independiente en dicho país.
  6. PORTUGAL: La Ley 45/2003 de Encuadramiento Base de las Terapias No Convencionales estableció las pautas para el reconocimiento allí de la osteopatía. La dicha profesión fue regulada en 2013 como una profesión de primera intención. En 2015 se realizó el reconocimiento de profesionales con la atribución de los pertinentes certificados profesionales. Es necesaria la acreditación para la práctica profesional. En 2016, se aprobaron y acreditaron los primeros grados en osteopatía y actualmente se ofrecen 7 grados universitarios en dicho país.
  7. MALTA: La osteopatía está regulada por el Consejo de Profesiones Complementarias a la Medicina (CPCM), que también regula otras 18 profesiones relacionadas con la salud. Actualmente no se ofrece formación en osteopatía en Malta. Las calificaciones extranjeras están sujetas a reconocimiento de acuerdo con la “Mutual Recognition of Qualifications Act” y están aprobadas por la National Commission for Further and Higher Education (NCFHE). El código de práctica para la profesión de osteopatía se publicó en marzo de 2013.
  8. LUXEMBURGO: La osteopatía es una profesión sanitaria desde Julio del 2018.
  9. BÉLGICA: la osteopatía aún no está reconocida como profesión.
  10. SUIZA: El título de osteópata está protegido desde el 13 de enero de 2013 La Osteopatía está reconocida como profesión sanitaria independiente desde el 7 de junio de 2016
  11. ALEMANIA: Aunque a día de hoy, no existe una regulación específica de la profesión
  12. NORUEGA: Los osteópatas en Noruega tienen un buen nivel de reconocimiento público y están reconocidos como proveedores de atención primaria de salud.
  13. CHIPRE: No existe una regulación gubernamental específica de la osteopatía, pero su práctica está permitida
  14. GRECIA: Actualmente no existe regulación de la profesión
  15. PAÍSES BAJOS: la profesión no está regulada.
  16. SUECIA: la profesión no está regulada.
  17. ISLANDIA: La Osteopatía está reconocida como profesión sanitaria independiente según la Ley 1131/2012.
  18. RUSIA: Según el Registro de Osteópatas de Rusia, la práctica está restringida a los Licenciados en Medicina que han completado posteriormente formación en osteopatía.
  19. ESTADOS UNIDOS DE NORTE-AMÉRICA: la medicina osteopática es considerada una medicina convencional y está debidamente regulada. Es enseñada en 34 Universidades de 32 Estados.
  20. AUSTRALIA: La osteopatía, es actualmente la profesión sanitaria con mayor crecimiento en dicho país.
  21. NUEVA ZELANDA: la osteopatía es reconocida como profesión sanitaria independiente y de primera intención.

Situación de la Osteopatía en España

La ausencia de regulación, provoca que en la actualidad existan varios tipos de profesionales con formaciones académicas muy dispares trabajando bajo la denominación de “osteópata” en nuestro País. Entre ellos cabe destacar dos tipos:

  1. Profesionales que han cursado estudios oficiales de Osteopatía Tipo I (a tiempo completo con un mínimo de 4500 horas presenciales) en Países de la Unión Europea u otros. Es importante destacar que los mismos, no disponen aún de reconocimiento sanitario en nuestro país.
  2. Profesionales sanitarios que tras formarse previamente como médicos, fisioterapeutas, enfermeros/os, etc. cursaron posteriormente estudios de Osteopatía a tiempo parcial en escuelas – universitarias o no- cuya formación es equiparable a la establecida por la Norma Europea para las formaciones Tipo II. En estos casos, formación mínima en Osteopatía en nuestro país suele ser de 1500 horas lectivas.
  3. Profesionales que practican la Osteopatía y cuya formación ha sido realizada en centros privados con didáctica y programas propios.

Formación de Osteopatía en España

La primera escuela de Osteopatía que ofreció en España un programa académico similar a los estándares de la entonces European Federation of Osteopaths (EFO), fue la E.U.F.I. Gimbernat (Barcelona). Ello sucedió a principios de los años 90. La evolución del número de escuelas desde entonces ha sido constante. Algunas, se crearon vinculadas a escuelas de Fisioterapia y otras no; este hecho, tal vez haya podido ser motivo de confusión respecto a la relación existente entre Fisioterapeutas y Osteópatas en nuestro país. Sea como sea, es necesario recordar que ambas profesiones son consideradas independientes a nivel de la OMS y de la propia World Conference of Physical Therapy (WCPT)

Existen 2 vías formativas en osteopatía reconocidas por la OMS en su documento “WHO Benchmarks for training in osteopathy” publicado en 2010 y por la Norma Europea 16686:2015 sobre “Prestación de asistencia sanitaria en osteopatía”:

Formación Tipo I:

  • Duración mínima de 4800 horas presenciales, equivalentes a no menos de 240 ECTS; de los cuales, al menos 60 ECTS deben corresponder a formación de 2o ciclo (calificación equivalente a Grado + Master).
  • La misma debe incluir no menos de 1000 horas de práctica clínica supervisada obligatoria.
  • El alumno debe haber obtenido previamente el título de bachiller o el equivalente correspondiente.
  • Este tipo de formaciones tienen habitualmente una duración de entre 4 y 6 años y son a tiempo completo.

A fecha de hoy, en España, no se ofrece Formación Tipo I que cumpla con la totalidad de los criterios establecidos por los documentos anteriormente nombrados.

Formación Tipo II:

  • El alumno debe disponer previamente de un Título Universitario en Ciencias de la Salud.
  • En este caso, la duración y el contenido de este tipo de programas, podrá adaptarse en función de la valoración previa, de la preparación, y/o de la experiencia que acredite el estudiante.
  • En ningún caso, podrán ser inferiores a 120 ECTS específicos de osteopatía o a 1500 horas presenciales. Según la Norma Europea, este tipo de programas suelen realizarse en 4 años y tienen una duración de 2000 horas.
  • La misma debe incluir no menos de 1000 horas de práctica clínica supervisada obligatoria.

Resulta conveniente destacar que la Norma Europea, en los apartados 6.2.2 y 6.4.2, establece que la entidades académicas “deben garantizar , mediante información documentada, que el clínico y académico dispone del conocimiento profesional y educativo, y de las aptitudes y experiencia apropiadas, además de con un desarrollo profesional continuado”.

Además de las anteriores, existe una gran cantidad de escuelas de Quiromasaje y terapia manual, que ofrecen formación en Osteopatía a sus alumnos. Para el acceso a las mismas, en algunas de ellas, no se requiere formación universitaria de ningún tipo aunque en otras como en el caso de EMRA se exigen unos conocimientos previos demostrables, de ahí nuestra visión “derecho a aprender, obligación de estudiar”.

Somos conscientes de que estoe temas puedenm resultar tediosos, a pesar de ello es una información, es una opinión, es un post que queríamos compartir con vosotr@s. Os deseo el mejor verano que podáis disfrutar, rpdeados de los vuestros y desbordantes de salud.

Nos vemos en septiembre con mas y mejor.

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