«LA PRIMERA INTUICIÓN ES LA BUENA»

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«LA PRIMERA INTUICIÓN ES LA BUENA»

Quisiera compartir este post de un caso clínico sencillo y fundamental, ejemplo de buenas decisiones y de la optimización en la gestión de recursos que sólo podía acabar de una manera; cumpliendo el objetivo.

 

El 4 de Noviembre nuestro compañero de EMRA, maSSalud y metámera concept Borja Fernández Pita tuvo la desgracia, quizás también la suerte, de fracturarse el tobillo derecho en una caída incontrolada en eversión y flexión plantar forzada en un evento deportivo popular.

 

 

 

Resumidamente el resultado fue una osteosíntesis y clavo transindesmal, 4 meses de baja laboral, 31 sesiones de terapia manual y 500 noches (diría Sabina) de reeducación funcional.

 

 

A la inevitable pregunta de ¿cómo fue, qué ha pasado?, me responde con mirada introspectiva y esboza de su boca un simple pero sincero, “me he expuesto demasiado”. Pocos y silenciosos segundos después añade con otra mirada ya más enfocada hacia mi… “un nuevo aprendizaje”.

 

Desde la empatía de ponerse en su primera persona os propongo varias reflexiones a la vez que jodidas cuestiones:

  • ¿Cuál sería vuestra la primera reacción ante tal evento?
  • ¿Cuántos de los que sois trabajadores autónomos podrías estar 4 meses sin trabajar?
  • ¿Qué soluciones se deben tomar a corto, medio y largo plazo?.

 

Somos conscientes de que las respuestas a estas preguntas pueden ser tan complejas como comunes a la vez:

  • ¡porqué me ha pasado esto a mí!
  • ¡4 meses sin ingresar!
  • ¿soluciones?.

 

Desde el enfoque bio-psico-social solemos subrayar la importancia de gestionar bien estas 3 grandes áreas para orientarnos hacia la curación con éxito y con el menor número de secuelas posible…

 

… para los que conocéis más este tipo de fractura, con su osteosíntesis y su tediosa rehabilitación la importancia de la flexión dorsal por medio de la artrocinética entre el retro-medio-antepié marcará la correcta deambulación y permitirá disfrutar… o padecer… nuevos eventos deportivos.

 

 

 

 

Técnicas de tratamiento manual para la micromovilidad de la pareja cuboides-escafoides para amortiguar la carga.

En anteriores artículos de la casa también hemos querido resaltar que ante cualquier evento terapéutico una de las cosas más importantes es pasar la Fase de Aceptación “me he roto el tobillo y no pasa nada, tiene solución”, para acercarnos más rápido y en las mejores condiciones a la Fase de Compromiso “¿qué tengo que hacer?”.

 

En el mismo momento que nuestro compañero Borja escucha de forma innegable sus huesos quebrar, su inteligencia emocional le coloca en la primera fila de aceptación. Sin duda, ha sido un gran comienzo para cualquier tratamiento… apenas se había lesionado, ya se estaba empezando a curar.

 

Gracias amigo Óscar por estar ahí,

cuando había que estar

y cómo había que estar…

con sólo una frase fue suficiente “no pasa nada Borjilla”.

 

Sigamos con otro detalle de gestión emocional. En este tipo de lesiones, donde existen desplazamientos de masas óseas es recomendable intervenir con la mayor brevedad posible, puede resultar que alguno de ellos se desplace y complique la cirugía y por ende todo lo que viene a posteriori. La burocracia y otros despropósitos impidieron que fuese intervenido no antes de 4 días, situación caldo de cultivo para una creciente ansiedad que puede subir niveles de cortisol que no ayuden a que ese tejido esté en las condiciones ideales pre y post cirugía.

 

Ya sabéis como nos gusta decirlo “el cortisol se carga el tejido”… y ojo si está en plena reparación, pensar en las largas listas de espera para operarse, reflexionar sobre como entra una persona a quirófano y su bueno o malo postoperatorio… “¿qué casualidad o qué causalidad?”, gracias Carlos por aportarnos tanto en todos los sentidos, eterna admiración.

 

 

Cuando la urgencia no se atiende, la cabeza sólo sabe restar.

 

 

 

 

El tiempo de inmovilización para estas lesiones no suele ser inferior a 6-8 semanas y es en este punto, donde las sombras de las antiguas escayolas prolongadas en el tiempo también pueden generar decisiones incorrectas y resultados no deseados. Pensarlo por un momento, si ponemos una inmovilización fija como una escayola que imposibilite el acceso al tejido en lesión durante este tiempo… ¿podemos realizar algún tipo de tratamiento precoz de cuidado de cicatriz, la oxigenación de la piel, desensibilizar una alodinia, realizar una movilización temprana coherente?, ¿son deseables y/o necesarias las movilizaciones en esta fase de recuperación del tejido?.

 

De la mano de la evidencia científica y que cada vez más la labor de equipo en sanidad no es tan irreal (la comunicación a veces fluye como sería deseable) ha permitido el uso de férulas, Botas Walker… ortesis de última generación diseñadas precisamente para poder quitarlas y realizar la rehabilitación temprana con los criterios adecuados para luego ponerla de nuevo y seguir con la inmovilización NECESARIA el tiempo NECESARIO.

Los eternos debates sobre inmovilización SI – inmovilización NO, quedan resueltos en base a la concreción de varios condicionantes:

  • tipo de fractura y cirugía
  • tipo de rehabilitación temprana que se quiera realizar
  • competencia del sanitario…

 

… pero sobre todo dependerá de conocer la fisiopatología del Fibroblasto, ese “Loctite corporal universal” que quiere arreglar todo y que su máxima síntesis se inicia a la 3ª semana del trauma, justo a mitad de inmovilización. Aquí quitamos la férula de inmovilización y ponemos la bota Walker, que nos permite aplicar y los estímulos biomecánicos óptimos y evitar así la tendencia a forma adherencias, fibrosis y tejidos con una mala calidad en conceptos de trofismo y elasticidad.

 

 

 

Lesionados de tobillos con disminución de flexión dorsal,

¿cuesta recuperar la flexión dorsal?…

 

 

Evidentemente escoger el profesional/les adecuados marca la diferencia sustancialmente en este punto. La secuencia y progresión de la terapia manual y de reeducación funcional los resumimos como sigue porque este post lleva otra moraleja:

  • Movilizaciones artrocinéticas, “la esencia de las micromovilidades”.

 

  • Movilizaciones osteocinéticas en ROM no doloroso, “en busca end-feel rígido para que sea blando”.

 

  • de puntos gatillos, “hay ese pedio, ese flexor del I dedo y ese tibial posterior”.

 

  • Estimulación de reflejos alfa-gamma, “la musculatura agonista y antagonista del mecanismo lesional al rescate”.

 

  • Transposición de cargas en sedente y bipedestación, “usando la carga parcial para espabilar al fibrocito en su fase más inmadura”.

 

  • Drenaje linfático manual, “las mejores caricias de las mejores manos”.

 

 

 

Y si hablamos de ese trofismo adecuado para co-adyuvar a ese proceso de Reseolomics, ¿cómo podemos asegurar nuestra capacidad innata de curación?. Entre otras cosas, “somos lo que comemos”.

 

 

Diría mi padre, “así cualquiera”.

 

Pocos momentos son tan fundamentales para recordar la importancia de comer alimentos reales que nos aporte los nutrientes esenciales para que nuestras mucosas absorban lo que tienen que absorber, nuestros fibroblastos formen el tejido conjuntivo con la calidad que toca, nuestro sistema inmune tenga la calma necesaria para reaccionar sin irritarse y la reparación del tejido sea la justa sin ser redundante ni excesiva ni carente.

 

Para asegurarnos el éxito fisiológico, una buena y dirigida suplementación siempre es bien recibida:

 

  • 1er ciclo (primeros 15 días desde la cirugía): suplementamos con 20 gr/día de glutamina, 5gr/día Vit C, 2-3 gr/día de omega 3 (DHA-EPA), 3 sobres de Damocare Pro diarios y 1200 mcgr/día de curcumina.

 

  • 2º ciclo (desde el inicio de la carga parcial hasta consolidar carga total): glutamina (10 gr/día), omega 3 (1 gr/día), auxina forte (primera semana de carga 1 cápsula/ día y a partir de aquí 150000 UI/semana), proteína (15 gr/día), grupos sulfato (glucosamida y condroitina sulfato) y seguimos con algo de curcumina y Vit C.

 

Otra típica duda que se suele solucionar con decisiones en base a criterios muy evidentes y diferentes a la vez, ¿tratamiento todos los días?, ¿con qué frecuencia?.

 

Esta respuesta corre a cargo profesionales de la salud con criterios dispares. Me explico, si el tratamiento corre a cargo de la una mutua suele primar la necesidad de hacer las sesiones en el menor tiempo posible. Si el abordaje es por medio de la Seguridad Social es como echar una moneda al aire, dependerá de la ocupación de trabajo del equipo de fisioterapeuta en el momento y sinceramente de su implicación. Pero, si se la tiene que pagar el paciente, entonces el factor económico suele ser discriminativo para el éxito de la intervención.

El contexto es definitivamente determinante.

Encarar un largo camino con una actitud favorable siempre es un buen ingrediente por contemplar en la ecuación de la curación. Existen momentos de “bajón”, el dolor suele salpicar de dudas el proceso, está permitido enfadarse y hasta aburrirse. La suma – resta de estas emociones debe asentarse en una tranquilidad diaria que permita obrar a los procesos de curación como es deseable… ¿cómo conseguimos esta actitud?.

 

 

Borja habla:

 

 

Moraleja;

… caéte

… acepta

… comprométete

… aprende

… rodéate bien

… levántate

 

 

… y sobre todo “no esperes a romper un tobillo para mejorar tu salud”.

 

En mi humilde opinión, el mayor porcentaje de éxito en todo este cuadro clínico ha estado en esa primera intuición que ha propiciado la cascada de exitosas decisiones posteriores.

 

Gracias Borja, cuánto aprendemos de tu crecimiento personal, de lo que nos enseñas a diario y de todo aquello que admiramos de tu ser.

 

 

 

 

 

Por | 2019-06-06T16:38:25+01:00 junio 6th, 2019|metamera concept|Sin comentarios

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