LA FALACIA DEL CONSECUENTE.

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LA FALACIA DEL CONSECUENTE.

Hijo, siéntate bien!!!.

Aquel día Marina estaba de los “nervios”, tal y cómo posteriormente le reconoció a su hijo en un intento de perdón.

Marina es médico de cabecera y si pudiera auto-diagnosticarse lo más objetivamente posible tendría que asumir que su umbral de tolerancia últimamente era más bien bajo. Su última analítica daba pistas a gritos, ya un par de meses atrás que su TSH rondaba los 8 mUI/L. El estrés sostenido en los últimos años en casa y en el Centro de Salud se volvía por momentos insostenible. Su prolactina pasaba el umbral máximo de los 25 ng/ml en una acompañada escalda del cortisol.

Estamos en la era del homocortisolemius.

Sus ritmos circadianos hacía tiempo eran auténticas montañas rusas sin giros predecibles. Conciliar el sueño era un conflicto con “teletecho”, sus despertares nocturnos cada vez más habituales y, ya se sabe, lo que se reflexiona de noche nunca es bueno.

Entre tanto desasosiego Marina hacia ya tiempo que acudía a su terapeuta manual de confianza, un buen masajista. Ya le había dado la oportunidad a los “compis” del Centro Salud, pero, debía ser coherente con su salud y decidió buscar otras alternativas, no sin antes reconocer y comprender que las condiciones laborales de los fisioterapeutas del ambulatorio no ayudan como es necesario en algunos casos tan complejos como se intuía en el suyo.

Sus cervicales por momentos referían dolor intenso y no sólo en la base occipital, también irradiaban dolor en su ojo derecho creando un fabuloso caldo de cultivo para unas cefaleas limitantes.  La ansiedad del dolor por muchos momentos invadía su sistema límbico creando archivos de sufrimiento que le recordaba como otros tantos pacientes propios acaban con males mayores como las neuralgias del trigémino.

Nuestro contexto debe ayudar el dolor.

El cansancio matutino, la fragilidad de su pelo que se “enrarecía” antes de caerse fácilmente abatido, su bajo lívido que provocaba inexistentes contactos “con tacto”, el estreñimiento era semanal y su piel envejecía al mismo ritmo que perdía colágeno de sus articulaciones. Todo ello provocaba un desplome de su autoestima y se preguntaba, ¿serán estos unos sólidos factores de riesgo compatibles con hipotiroidismo?.

Su masajista era bueno, ella lo sabía, sus tratamientos locales en sus cervicales siempre eran beneficiosos, perooooo no eran definitivos y cada vez tenía que acudir a sus servicios con mayor frecuencia… ¿y si te reservo todas las semanas?, con el mejor de los corazones le proponía su terapeuta.

Ese pero” que nos hace pensar.

Cierto día y pletórico de honestidad personal y profesional se propusieron entre ambos revisar su anamnesis, su plan de tratamiento y resto de hipótesis que se pusieron encima de la mesa con el fin de buscar mejores soluciones. El foco se dirigió hacia la variable mecánica; que si tu debilidad muscular cérvico-dorsal e interescapular no ayuda, que si mucho tiempo sentada, que la humedad de este invierno era importante y ya algo desesperados decidieron agarrase a un calvo ardiendo…

  • ¿cómo tienes situada la pantalla del ordenador?.

Su terapeuta no pocas veces le advertía y le sonrojaba con que hoy en día los médicos parecen más administrativos que sanitarios, pasan más tiempo escribiendo en el ordenador que valorando y haciendo eso de la escucha activa del paciente. Que si la pantalla está hacia la derecha y claro… siempre con el cuello hacia ese lado, que si está un poco baja y claro miras de reojo hacia abajo y hacia arriba por encima de sus gafas, lentes estas que presumían de ayudar a la presbicia de Marina que se había presentado en el último año en formato Hits musical, más rápido que el “Despacito” del admirable Luis Fonsi. Cambiaron mar y tierra en su gabinete de consulta y mejoramos… unos días.

Hipótesis nula dictaría cualquier estudio científico.

Aquel terapeuta manual era bueno fundamentalmente por su ética, tanto que le derivó a un osteópata de renombre en la comarca que conocía por referencias un tanto “asombrosas”, ya sabemos como juega a favor y en contra el poder oral-socio-cultural. Allí acudió y resumiendo podemos admitir una valoración estructural cráneo-fascial impecable con un tratamiento acorde que mejoraba el cuadro y consigue alargar la necesidad en la frecuencia de los servicios terapéuticos. Este hombre sorprendió a Marina con una valoración y unas relaciones de su sistema visceral y de sus problemas digestivo de reflujo, hinchazón post-pandrial y cierta dificultad para digerir muchos alimentos grasos con sus dolores. Luego la invitó tomar medidas para completar el tratamiento de sus cervicales.

Para Marina la mejoría era palpable y sorprendente el simple hecho de manipular su tripa y sentirse mejor, ella desconocía como la terapia manual en estos cuadrantes viscerales ayudan a reducir aferencias nociceptivas mecánicas de origen diafragmático, epiplón menor, cuadrante hepatobiliar y duodenal. Los efectos fisiológicos neuro-vasculares-endocrinos de estas manipulaciones eran ciertamente desconocidos, incluso para el osteópata. Ambos se contentaban pensando en que elastificar las tripas era la principal virtud terapéutica de aquellas sabias maniobras en su barriga.

Con aquel osteópata trabaja desde hacía poco tiempo una chica medio dietista medio naturista, en cuya publicidad rezaba “Especialista en PsicoNeuroInmunología”. A Marina le llamó la atención porque esas tres palabras juntas, por separado le decían mucho y, en fin, la importancia del lenguaje es máxima en cualquier ámbito de la vida. Curiosa por su salud y empujada por su deformación profesional preguntó, probó y venció.

Somos lenguaje, eso nos debe diferenciar.

Aquella joven, en su peso como pocas en la actualidad, con un cutis inmejorable y un brillo en sus ojos le demostró la relación e importancia de su sistema digestivo con su sistema inmune, algo que el osteópata ya anticipó, pero, no con tanta precisión y claridad.

Argumentos como la capacidad antinflamatoria natural de ciertos alimentos, de hacer ayunos “estratégicos”, de complementar sus carencias bioquímicas con suplementos de micronutrientes que ayudarían entre otras cosas a que su tiroides regulase el metabolismo, que el ejercicio físico tenía más beneficios que los que trasmite el saber popular gracias fundamentalmente a las mioquinas antinflamatorias que se expresan con unos simples y buenos ejercicios funcionales adaptados… y tantas otras recomendaciones basadas en el apoyo psico-emocional que le ayudarían a aceptar su situación para comprometerse con su salud y orientarse hacia la curación.

Los ritmos circadianos se ajustaban, su eje adrenal ya no hechaba la lengua de fuera, la energía brilla por su presencia en cada mañana y en pocas semanas los argumentos de la terapeuta integrativa son certezas. Hablar el mismo lenguaje a Marina le convencía, le tranquilizaba su córtex frontal y podía entender para mejorar.

Pasaron algunos meses más y entre el trabajo de su terapeuta manual al cual nunca abandonó por lo bueno que era y porque su honestidad permitió que entre un osteópata y el soporte fundamental de la PNI su salud ya no era una utopía.

El verdadero valor de un equipo multidisciplinar.

Antes de estos afortunados sucesos Marina había acudido a visitar a un afamado traumatólogo guiada por otro compañero sanitario del ambulatorio, el cual le proponía objetivar por medio de una RMN el alcance de sus dolencias, es lo que se suele hacer le comentaba. Concretando, rectificación lordosis cervical con discopatías degenerativas entre C3-C5 sin compromiso radicular. La impresión diagnóstica radiológica no le incomodó demasiado, pero, en cambio le surgió una curiosa cuestión, ¿por qué en esos niveles concretamente?.

La valoración del trauma se centró en la compresión mecanicista muy acertada de la relación entre la postura y adaptación de los tejidos a las nuevas y desafortunadas posiciones corporales. El link de la adaptación de su cabeza-cuello a que su sistema visual conservara el mantener los ejes visuales centrados le recordaba las conversaciones iniciales con su terapeuta manual. Era una cuestión de jerarquía en la percepción y teniendo en cuenta que somos seres un 70% mínimo visuales, el resto se lo podía imaginar. Hasta aquel momento la presbicia de Marina sólo estaba asociada a la edad y no a la relación con sus ejes visuales. Increíble pensó, otra vía de intervención.

Marina y el trauma tuvieron alguna consulta más, con intención de  revisar su evolución y mantener una buena relación interprofesional, ambos se lo merecían. En una de esas revisiones compartieron artículos de un tal Mc Gill (Dr. americano especialista en biomecánica ortopédica del raquis), en los cuales asegura que una mala postura de 20 min podía necesitar del orden de 40 min para recuperar la posición y función fisiológica de los tejidos en cuestión. La cascada de acontecimientos fisiológicos eran inevitables: acumulación de citoquinas pro-inflamatorias (¿cuántas fases agudas había sufrido?), proliferación de tejido conjuntivo (que condicionaba la función neuromuscular) y hasta la grasa que se infiltraba en los músculos cervicales eran responsables de la mala alineación y función el raquis cervical (incompetencia neuromuscular o mal timming). Las piezas seguían encajando, pero, ¿porqué entre C3-C5?.

Un puzle tiene piezas que encajan sólo

cuando recuerdas el marco general.

Días después tenía la revisión bimensual con su osteópata y la terapeuta integrativa, a la cual acudió con toda la nueva información (RMN y artículos) deseosa que compartirla con buen criterio y mejor intención. Fue entonces cuando la última pieza del puzle encajaba como si fuera a propósito y sin bálsamos. Aquel osteópata le recordó el concepto de metámera de la primera consulta. Marina se sonrojó rápidamente al reconocer que, seguramente inundada por el dolor y desconfianza de ese primer encuentro, no reparó en aquel concepto ni su consecuente explicación.

  • ¿recuerdas que niveles medulares del Sistema Nervioso Autónomo inervan a la Tiroides?, ¿y a los órganos del digestivo “alto”?, ¿y con que musculatura guardan una relación DIRECTA?.

La metámera dio la justificación a esa lectura de otras terapias alternativas de aseguran que un músculo puede estar afectado por un órgano, que dicho así sin más es propio y normal que suene a… brujería o chamanismo. El problema, volvió a reflexionar Marina, es cómo se trasmite la información, es decir, aun siendo el fenómeno correcto las explicaciones son las incorrectas.

La mismísima “falacia del consecuente”.

La cargabilidad, variable de estado, la “energía” de su región cervical era tan poquita que una postura mantenida provocaba dolor miofascial. Su mala salud digestiva no ayuda a absorber aquellos micronutrientes necesarios para resolver con sus propios medios naturales la inflamación del momento a la par que bombardean a su cerebro de dolor. Los requerimientos de la vida laboral-familiar no permitían reajustar los recursos equitativamente, la tiroides no daba para todo, la alteración de sus biorritmos era inevitable y la pescadilla se mordía la cola sin saber que era su cola.

Marina conoció en carne propia el ABC de la salud, que la relación entre la valoración clínica y el tratamiento debía contemplar las variables mecánicas, neuro-vasculares y hasta hormonales. Comprendió el valor del sistema visual y la postura corporal. Que la actividad física no es para cuando tengo un momento, es buscar ese momento. Por otro lado, empezó apenarse por su praxis clínica diaria, pero, le alegraba el saber cómo y por dónde podía empezar a cambiarla. También se arrepentía de haberle gritado a su hijo aquel ¡siéntate bien!, entre otras cosas, por aquella época que ya recordaba como muy turbia.

En la vida hay que hacerse buenas preguntas

y responderlas en THEquip.

Pocos días después empezó a pegar en la puerta de su consulta frases que le inspiraban y provocaba una lectura casi obligada a todos aquellos pacientes que empezó a consultar con la calma necesaria para cómo mínimo, saberlos derivar a los terapeutas más apropiados.

NOTA DE AUTOR: los médicos de cabecera tienen un poder increíble e inescrutado de poder dirigir la salud, los recursos sanitarios y las decisiones de muchos de sus pacientes para orientarlos hacia la salud… simplemente tengámoslo en cuenta.

Por | 2020-02-09T15:21:21+01:00 febrero 9th, 2020|metamera concept|Sin comentarios

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