¿Hacia donde?

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¿Hacia donde?

En el ultimo post, hablamos acerca de la neuropedagogía del dolor y de su aplicación en clínica, un tema que sin duda ya desde hace años esta presente en clínicas, escuelas y poco a poco en los pacientes.

 

En esta ocasión, para finalizar la temporada de post (por mi parte), me gustaría abordar un tema que últimamente ha salido en varias ocasiones en las sesiones cínicas entre mis compañeros de Aïthia, de EMRA ,en las clases con los alumnos y por supuesto con los pacientes.

 

Os pediré que os detengáis por un momento, solo unos segundos, y que os respondáis estas preguntas, ¿cuántos pacientes acuden a vuestra consulta con dudas acerca de lo que otros profesionales de la salud les han dicho?, ¿cuántos pacientes vienen con mas miedo después de visitar a otro compañero sanitario y que este les “explique” lo que les ocurre? (el “explique“ si va entre comillas es por algo), ¿cuántos pacientes, después de estar con vosotros se van más tranquilos tras la explicación de lo que les ocurre o de lo que vais a hacer con ellos (su tratamiento)?.

 

Supongo que las respuestas por orden serán: muchos, muchos y muchos.

 

El concepto, la idea de la que vamos a hablar en esta ocasión, no es algo nuevo, no es algo inventado por la gente de EMRA, no es algo creado hace poco tiempo, se conoce, se habla y se transmite desde hace… ¿cuánto?, ¿toda la vida?, pues si, seguramente toda la vida se lleva aplicando esto en la curación de los enfermos.

 

Por ejemplo, dependiendo del tipo de madre/padre que hayáis tenido, lo habréis podido vivir con mas o menos intensidad (cuando digo madre/padre me refiero a un entorno familiar). Si habéis tenido una “mama gallina” como es mi caso, lo habréis vivido con mucha intensidad, marcando de una manera inevitable vuestro futuro. Por el contrario, si vuestro entorno ha sido un entorno no muy controlador, es decir, …“si te caes te levantas, así aprendes”… estoy seguro de que apenas sabéis de que ira este post, aunque si habéis visitado a algún “sanitario gallina” en el último tiempo quizá y solo quizá hayáis tenido algo de contacto o alguna experiencia con lo que llamaremos “la línea de la curación”.

 

 

Cada una de las palabras que usemos en nuestra explicación, cada uno de los gestos de nuestra expresión al “explicar” al paciente su estado y/o el tratamiento a seguir, cada una de las muecas que hagamos al ver alguna prueba de imagen, analítica etc… llevará al paciente a uno de estos dos caminos.

 

De manera inconsciente su sistema nervioso se llevará esa información cuando salga de nuestra consulta, de igual manera inconsciente el paciente acudirá de donde otro profesional, por tanto, nuestro trabajo consistirá en orientarle hacia la curación, no hacia la no resolución del problema, es decir, le deberemos llevar hacia un estado en el cual pueda asumir , enfrentarse y por tanto poner solución a su situación.

 

Son caminos opuestos, por tanto, dos situaciones que no tienen nada que ver la una con la otra, dos destinos completamente diferentes que llevaran al paciente a dos lugares completamente opuestos.

 

Al igual que cuando hablábamos del dolor, la situación que el paciente adopte (que nosotros u otro profesional de la salud le planteemos o le planteen) vendrá determinada por muchos factores, algunos de ellos podrían ser estos:

 

  1. Experiencias previas en situaciones parecidas el mismo o con alguien cercano
  2. El nombre o “etiqueta” que le pongan o le pongamos a su problema
  3. Creencias sociales o de el mismo sobre el tema
  4. Emociones que acompañen al problema (miedo, ansiedad, beneficios que obtenga de ello…)
  5. Carácter positivo o negativo del propio paciente
  6. Explicaciones alarmantes que reciba o haya recibido sobre el problema

 

 

Pongamos un ejemplo…

 

Sin ser un erudito del tema (mas bien poco o nada) y sin pretender poner en duda el buen hacer de los sanitarios que tratan este tipo de afecciones, pensemos en un paciente diagnosticado y ya tratado de algún tipo de cáncer, al que le dicen                “ tenemos que hacer un TAC cada 3 meses por si acaso se reproduce, porque estos canceres se reproducen muy rápido”. No quiero decir con esto que no haya que hacerlo, no pretendo criticar esa forma de actuar, solo pretendo que penséis en ese paciente que cada 3 meses debe hacerse un TAC para ver si vuelve a estar enfermo, esa situación no ayuda, seguro. ¿Su sistema nervioso como estará?… . Pero no hace falta ser tan tremendos con el ejemplo, podemos pensar en un paciente al que le dicen que tiene “un principio de hernia” (refiriéndose a una protrusión sin contacto neurológico ni compresión medular), y le añaden “tenga usted cuidado que esto va a mas y se puede convertir en una hernia y habrá que operar”, siempre podemos decirle “cuide usted su salud, haga ejercicio dirigido y eso minimizará los riesgos para que no le de problemas”, es muy distinto.

 

Esta mañana mismo me decía una paciente tratada de cáncer, que se considera una “enferma crónica”.

 

Veamos los puntos anteriores un poco mas desarrollados cada uno de ellos.

 

Experiencias previas

 

En función de las experiencias previas que haya tenido el paciente sobre el problema que tenga, se encontrará en un estado de alerta o de tranquilidad.

 

Si ha vivido una situación anterior, y el resultado fue bueno, o conoce a alguien que lo haya pasado y su resultado fue bueno, la predisposición será buena.

 

Por el contrario, si lo ha vivió antes y el resultado (bien por un tratamiento inadecuado, bien por lo que sea…) no fue bueno, la predisposición ( por su estado de alerta) no será buena y dificultara la resolución.

 

Pensemos en cuanta gente viene a consulta habiendo sido tratadas por ejemplo con punción seca de sus contracturas y vienen desmoralizados por su dolor de espalda, por muy bien que se haya hecho la punción seca (no la critico, es mas, creo que es una técnica estupenda) si su problema no se resolviese únicamente con punción seca pues puede que le haga falta por ejemplo un trabajo activo determinado añadido al tratamiento o un trabajo visceral por ejemplo… no irá adelante hacia la curación plena. Una experiencia previa de …“si ya me lo he tratado pero no funcionó, seguro que esto es para siempre ya”…no ayudará a la resolución del problema, es por ello que siempre decimos a nuestros alumnos que se interesen por lo que el paciente ya ha hecho anteriormente, tratamientos hechos, terapeuta visitados etc…

 

De ello nos pueden hablar mucho Borja y Camilo (Massalud), que entre otras muchas cosas maravillosas que hacen, en el trabajo de la recuperación de un ligamento cruzado anterior bien lo saben, que los tratamientos anteriores tienen mucho peso en pacientes con recidivas de este ligamento, ¿cuánto cuesta dejar a un lado ese miedo a una nueva recuperación?.

 

La etiqueta

 

Cuando los pacientes sufren una determinada situación, pongamos un ejemplo de ello, una parálisis de Bell, algo que nosotros vemos y tratamos habitualmente, algo que en términos generales tiene muy buen pronostico, el paciente lo primero que hará es visitar google para una primera opinión, y si lo que encuentra no le gusta suelen pedir una segunda opinión a yahoo. Y para este tema, los buscadores de internet son especialistas en aumentar el cortisol en sangre de una manera rapidísima.

 

No es lo mismo, tener un diagnostico de epicondilitis que dolor de codo, no es lo mismo tener un diagnostico de degeneración lumbar que de dolor de espalda y no es lo mismo tener un diagnostico de síndrome de colon irritable que de inflamación intestinal.

 

Podríamos seguir con la lista todo lo que quisiésemos, cefaleas, migrañas, astenias, fibromialgias…

 

 

Creencias

 

¿Que saben los pacientes sobre algunas patologías o problemas?, yo personalmente cuando un paciente viene a consultarme algo se lo suelo preguntar, ¿qué sabes sobre lo que te pasa?, ¿sabes lo que es?, ¿sabes como se trata?, ¿sabes cual es la evolución?, quiero interesarme por lo que sabe de ello para encaminar ese sistema nervioso hacia la curación, un consejo, preguntadlo, os sorprenderéis.

 

Si el paciente cree que con una escayola el esguince se cura, o cree que las “lumbalgias” una vez que aparece una ya son crónicas porque su espalda “ya esta dañada”, mal asunto

 

Emociones

 

¿Cómo vive el paciente lo que le esta pasando?, ¿le supone una situación de ansiedad?, ¿le influye en su vida laboral/social?, ¿tiene miedo a no recuperarse como en otras ocasiones y volver a recaer?, ¿no sabe de que se trata y esta pendiente de pruebas diagnosticas médicas? ¿tiene miedo de que pueda ser algo peor de lo que cree?

 

Todo esto cualquier emoción influye, incluso vivirlo como si no pasase nada, es decir, el paciente que tienen una hombro mal y que se empeña en seguir jugando a pádel a pesar de nuestras recomendaciones de parar hasta nuevas indicaciones, también puede tener mal pronostico.

 

Todo en exceso es malo, incluso lo bueno.

 

 

Carácter del paciente

 

“Esto seguro que ya es crónico”… , “quizá tenga que aprender a vivir con este dolor o esta limitación”… , “ ya me dijo el medico que esto no tenia solución”…

 

O también “seguro que puedo seguir haciendo lo mismo mientras me tratas”… , “no creo que deba dejar de jugar”…

 

Este terreno esta muy influenciado por la vida pasada del paciente ( no me refiero a otras vidas tranquilos), todo lo que ha forjado su personalidad hará que se encamine mas fácilmente hacia la curación o provoque que nuestro trabajo tenga muy en cuenta estos aspectos para su mejoría completa.

 

Como dice mi amigo Borja, “los metiladores lentos deben recibir la información justa”, y los hipocondriacos, los miedosos, los ansiosos, los felices de la vida… todos y cada uno de ellos deben recibir la información adaptándonos a su personalidad, nuestro trabajo es escuchar, observar y decidir que decir y sobre todo COMO DECIRLO.

 

Explicaciones alarmantes

 

TODO lo que se le diga al paciente y COMO se le diga tiene una influencia y una relación directa con la evolución de su problema (hablamos de patologías reversibles que nosotros podamos abordar no os olvidéis) .

 

Soltar un “buf!!!” cuando vemos una resonancia, o un “claro, normal” al ver una radiografía, desde un suspiro hasta frotarse la cara al leer un informe afectan al paciente como una flecha.

Cuando hablo con mis compañeros de Aïthia, suelo compartir con ellos el echo de que cuando estamos frente a un paciente, debemos ser felices (agradecidos porque este), sonrientes, atentos y empáticos, dirigiendo siempre nuestro discurso hacia la curación, marcando pequeños objetivos, fijándonos en los logros y destacándolos frente a lo que aun no se ha logrado, aportando calma, esperanza, no se trata de mentir, únicamente es un “realismo enmascarado” para su propio beneficio, ”esto aun no lo hemos conseguido pero esto si a que si? pues a por lo siguiente”.

 

Los pacientes llegan a perder la esperanza, muchos acuden en busca de ella.

 

Preguntádselo a un paciente con una capsulitis de hombro, que pueden llegar a necesitar tratamiento de entre 16-18 meses, hay mucho trabajo constante que hacer con ellos hay que dar mucha calma y debemos aportarles atención selectiva en los logros, en lo conseguido, en los avances, NO en lo que queda.

 

Ayudaremos a nuestros pacientes cuando les hacemos conscientes del momento actual, de lo que ocurre ahora, haciéndoles ver que su situación es una “foto del momento”, que la vida es dinámica no estática y que todo puede variar y cambiar, que todos los procesos son dinámicos, que la vida es una película que puede ser modificada y cambiada.

 

Toda película esta compuesta de muchos fotogramas no de uno, todos influyen en la película final.

 

 

 

Y un último consejo, cuidad vuestra apariencia, la de vuestro centro de trabajo, el olor del mismo, porque absolutamente todo influye en la comodidad del paciente y en su recuperación, hagamos que estén cómodos y tranquilos, ya estaremos ayudando desde que se sientan delante de nosotros a su recuperación.

 

Quiero dar las gracias a mis compañeros de Aïthia, a mis compañeros de Metameraconcept y de EMRA por este maravilloso curso, la vida nos sonríe, a pesar de los fotogramas malos también hay buenos, fijémonos en ellos.

 

Nos vemos en septiembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por | 2019-07-23T19:17:28+00:00 julio 23rd, 2019|metamera concept|Sin comentarios

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