“Empatiza y empodera”

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“Empatiza y empodera”

Sí!! Os estaréis preguntando o diciendo..que título más extraño para un post de los nuestros..; sobre todo por lo acostumbrados que estáis a leer otro tipo de post más relacionados (en principio) con otro tipo de aspectos más vinculados a la anatomía, neurofisiología, terapia manual, ortopedia, readaptación funcional, dolor, psiconeuroinmunología..quizás aspectos más técnicos y que en un principio puedan parecer más clínicos.

Pero hoy también toca seguir hablando de trabajo clínico y proceso terapéutico, pero más desde otra vertiente.

Hoy toca hablar de proceso terapéutico, de entrevista, de relación con el paciente, de motivación, de acompañamiento…

 

 

Hoy toca quizás ponerse más de el lado del paciente.

En esta última frase ya podemos encontrar algo de rastro con respecto al título y con respecto a la empatía: ponernos en el lado del paciente.. algo que en la mayoría de los casos no suele suceder.

La empatía en salud está “cara” en muchos casos. Entendemos por empatizar a aquel acto mediante el cual una persona siente empatía por otra. La empatía podemos describirla como un sentimiento que hace que alguien pueda sentir/entender lo mismo que otra persona a pesar de no estar pasando la misma situación; la empatía permite a alguien sentirse cercano al dolor o al sufrimiento de otra persona debido a que le tiene cariño, o simplemente por una cuestión de ética y de emoción humana.

 

 

Cada día existen más y mejores profesionales de la salud, mejor formados, más estudiados, que dominan diferentes áreas y disciplinas del conocimiento de la medicina y salud, con una gran adquisición de competencias técnicas y conocimientos. Esta claro que el conocimiento y el estudio nos aportarán las herramientas necesarias para poder establecer las mejores hipótesis iniciales y por tanto los mejores tratamientos. Pero recordad que para poder llevar a cabo estos tratamientos necesitaremos la participación activa del paciente.

 

Y sí, una de las claves para convertirse en una mejor versión de nosotros mismos y poder ayudar más y mejor a nuestros pacientes estará en seguir sumando y dominando diferentes herramientas que nos permitan hacer nuestro trabajo mejor…

El conocimiento a través del estudio y la experiencia es fundamental para aumentar nuestro éxito. Pero en muchas ocasiones esto solo no llega. Y que en muchas ocasiones todo esto no sea suficiente será porque nos olvidamos que no estamos trabajando sólo con cuerpos, patologías, lesiones, dolores..sino que lo que tratamos siempre son “personas”.

Sí, “personas”.

El concepto “persona” es un concepto principalmente filosófico, que expresa la singularidad de cada individuo de la especie humana en contraposición al concepto filosófico de “naturaleza humana” que expresa lo supuestamente común que hay en ellos.

Es decir, las personas tienen una serie de aspectos comunes que los identifican, pero cada una de estas personas es singular con respecto al resto, y así es como debemos de tratarlas.

Cada persona, cada paciente es diferente y por tanto la forma de tratarlos tendrá que ser diferente.

Y si el concepto persona, es un concepto integral y multifactorial; su salud también lo será.

La OMS nos habla de salud desde un punto de vista integral, desde un punto de vista biopsicosocial, es decir, no entiende la salud como únicamente la presencia o ausencia de enfermedades.

No reduce la salud a aspectos únicamente biológicos, sino que alude a una dimensión psicosocial de la salud también.

 

Todo esto es teoría y papel..ya que sobre la práctica en muchas ocasiones no vemos esto.

Por lo que sea.. por falta de tiempo en consulta, por falta de recursos, por falta de motivación, fatiga…

Cuando escribimos estos, lo hacemos desde la responsabilidad y autocrítica de que somos los primeros en equivocarnos y en no tratar a los pacientes como se merecen en algunas ocasiones; de ahí la necesidad de escribirlo, de plasmarlo y por tanto de proponer para mejorar.

A lo que íbamos..

Lo que está claro es que en muuuuchas ocasiones el tratamiento de la salud de los pacientes desde un punto de vista multifactorial y biopsicosocial no lo vemos con tanta frecuencia!!

Personas con sus dolores, sus patologías..pero también con su vida, sus problemas personales, laborales, emocionales, sus creencias, sus limitaciones…

Y en la mayoría de los casos nos olvidamos de todo esto.

 

 

Evidentemente no vamos a arreglarle la vida a nadie, aunque quizás podamos ir poniendo los primeros cimientos para que el paciente pueda empezar a cambiar toda esta situación .

Todo esto deberíamos de tenerlo muy en cuenta y no pensar que no va con nosotros.

La palabra paciente ya nos dice mucho también, y no es coincidencia que tenga dos significados: 1) alguien que sufre de una enfermedad o patología y 2) alguien que tiene paciencia.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que la persona que acude a nuestro centro para que la tratemos depositará toda su “confianza” en nosotros.

El paciente después de llevar mucho tiempo con sus dolores, limitaciones y problemas de salud acude a nuestro centro recomendado por otro paciente probablemente.

Acude a nuestro centro ( y no a otro) y deposita toda “su confianza” en nosotros..¿ no creéis que esto es muy importante y debemos de tenerlo muy en cuenta?

Y por otro lado, el paciente viene a recibir un tratamiento, a que lo tratemos… pero a que lo tratemos bien. Y evidentemente no me estoy refiriendo exclusivamente a las mejores técnicas, herramientas, manipulaciones…que podamos ofrecerle o aplicarle.. me estoy refiriendo en este caso a otro tipo de aspectos como al trato interpersonal, al proceso comunicativo que estableceremos con el paciente, a que se sienta entendido…es decir a la relación terapeuta-paciente.

Para nosotros la relación terapeuta-paciente debe de ser fluida, respetuosa, cordial, empática, motivante..

 

No estamos hablando de hacernos amigos de los pacientes (ni mucho menos); ya que siempre que consideremos y sobre todo al inicio del proceso habrá que marcar una cierta y necesaria distancia con el paciente. Estamos hablando sobre todo de este tipo de pacientes, que sin conocerte de nada y a primeras de cambio en la primera visita te da una buena palmada en la espalda tal cual..”quá pasa tío!!”..es importante en estos caso y otros donde debemos de establecer un ciero margen y seriedad.

Como bien sabéis y hemos hablado en algún que otro post sobre proceso diagnóstico y anamnesis, la primera y segunda visita son claves para lo que ocurrirá en el futuro con el paciente.

La primera visita será nuestra carta de presentación como terapeuta. Es importante que el paciente por tanto se lleve una buena impresión verdad??

Os aconsejamos un ambiente tranquilo, agradable.. la luz, los colores, los olores, el tono de voz, la presencia del terapeuta, el lenguaje…Todo es importante.

Como hemos comentado, debemos de marcar una cierta distancia con el paciente. Que éste no se sienta invadido y el terapeuta por supuesto tampoco.

Ahora viene el momento de preguntar, de hablar , de dialogar, de interactuar.. y de ir investigando lo que ocurre.

No deberemos de preguntar en exceso, pero tampoco debemos de quedarnos sin la información que consideremos importante. Dejaremos que el paciente hable.. y podremos ir preguntando a medida que vayan surgiendo estas preguntas .

Ahora bien, siempre teniendo organizadas y ordenadas las preguntas por bloques en nuestra cabeza. Las preguntas enlazadas han de tener coherencia y sentido. El paciente irá poniendo caras raras si lo que le preguntamos no tiene coherencia y sentido para él. En estos casos a veces será necesario explicar por que preguntamos determinadas cosas.

Seguiremos observando, escuchando, parafraseando, acompañando al paciente en esta fase.

El protagonista aquí es el paciente..y es interesante que él lo sienta.

El terapeuta ya habrá obtenido bastante información.

Acordaros que en esta primera visita no hay que tener prisa, debemos de tomarnos nuestro tiempo..haciéndolo bien nos llevará una hora y media o dos horas. Guardar este tiempo para las primeras visitas, ya que el paciente notará si vamos con prisas.

Con toda la información que ya tendremos, comenzará la valoración, las pruebas complementarias.. toda esta fase necesaria para que el terapeuta pueda construirse una hipótesis inicial de lo que le sucede al paciente y pueda ofrecer una propuesta de tratamiento que le explicará al paciente. Es importante darse cuenta de la importancia de nuestras palabras, muchas de ellas quedarán grabadas en las cabezas de nuestros pacientes

 

Este es el momento del terapeuta. Aquí él es el protagonista.

Tono de voz adecuado, lenguaje no excesivamente técnico, objetivos realistas, progresión en los objetivos, comprender las dificultades que puedan surgir en el paciente, tener en cuenta sus creencias y sus barreras y limitaciones.

Es fundamental que el paciente entienda lo que le hayamos explicado (recordar que algunos pacientes podemos explicarles mucho y a otros no debemos hacerlo)

Si al paciente le explicamos las cosas desde la coherencia las entenderá.

Debemos de ser realistas,..pero nunca asustar; esto no sirve de nada. Aquí existe una diferencia importante entre otorgarle importancia a determinados aspectos de la salud y asustar y meter miedo al paciente.

Si asustamos el paciente se irá con miedo, frustración y posiblemente con la sensación de incapacidad de afrontar el problema y desmotivados. Si explicamos con coherencia otorgando importancia a lo que la tiene, proponiendo objetivos claros y realistas, desdramatizando, animando.. el paciente saldrá de nuestra consulta con una idea, un plan, una motivación.

 

Todo esta escena que mezcla conocimiento, comprensión, arte, acompañamiento, empatía transmitirá al paciente un estado mayor de confianza y automotivación que le permitirán adherirse al proceso. Esto es lo que consideramos como “empoderar al paciente”, es decir hacer poderoso o fuerte al paciente.

 

Por | 2019-01-20T17:49:40+00:00 enero 20th, 2019|metamera concept|Sin comentarios

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