CALIDAD MUSCULAR E INMUNOMETABOLISMO

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CALIDAD MUSCULAR E INMUNOMETABOLISMO

En este post queremos mostraros la importancia de una homeostasis neuroinmunometabólica y la relación con la calidad de nuestros tejidos, ya no sólo a nivel muscular, sino a nivel miofascial, óseo, endotelial…

Nuestros tejidos dependen más de lo que pensamos de un equilibrio de nuestros sistemas nervioso, inmunológico y de nuestros procesos metabólicos.

Empecemos hablando de este equilibrio neuroinmunometabólico. A que nos referimos cuando hablamos de equilibrio de estos tres sistemas??

Básicamente estamos hablando de energía y de distribución energética para cada uno de estos  sistemas y cuando toque fisiológicamente.

Para que lo entendamos, durante el día nuestro cuerpo destinará básicamente toda su energía al sistema musculo esquelético (locomoción y movimiento) y al sistema nervioso, y destinará muy poca energía en comparación a la termorregulación y a nuestro sistema inmune.

Sin embargo en fase nocturna , mientras dormimos, el reparto energético cambia. Necesitaremos más energía para nuestro sistema inmune y para termorregularnos  y nuestro sistema musculo esquelético y sistema nervioso necesitarán un aporte mucho menor de energía en esta fase nocturna.

Este diagrama os muestra de una forma mas gráfica como se realiza dicho reparto.

 Ahora imaginaros la siguiente situación de un deportista amateur que hace carreras de larga distancia y tiene un entrenamiento planificado de 5 días semanales y trabaja a turnos, estando dos semanas al mes trabajando en turno de noche.

Mientras el trabaja por la noche sus sistema inmune se activa y trabaja gastando más energía ; y  durante el día, cuando él duerme ocurre lo contrario. El reparto energético no se hará correctamente debido a estos cambios de biorritmos y esto acabará provocando importantes desajustes y una pérdida de esta homeostasis neuroinmunometabólica.

Estos cambios de biorritmos y un trabajo en turno de noche , no le permitirá a su cuerpo hacer lo que toca en esta fase nocturna: desinflamar, regenerar, termoregular, producir hormona de crecimiento…

Además de sobrecargar a nuestros sistemas musculo esquelético y sistema nervioso central al intentar cumplir con todos los entrenamientos planificados, aun cuando el cuerpo no esté preparado para rendir.

Con este ejemplo podemos ver de una forma sencilla como un cambio en nuestros biorritmos hará que se pierda esta homeostasis neuroinmunometabólica y por tanto habrá más riesgo de lesión o una pérdida de capacidad para la recuperación.

Entonces.. por qué unas personas se lesionan más y otras menos, porque unas recuperan antes y otras retrasan mucho sus plazos de recuperación, incluso presentando dificultades importantes..??

Una de los aspectos que tenemos claro es que para la recuperación correcta de un tejido es clave el trabajo mecánico que se haga sobre la estructura dañada, siempre teniendo en cuenta la mecanobiología de cada tejido. No se recupera igual un músculo que un tendón o un ligamento, no todos los tejidos pasan por la misma fase de sangrado, las fases proliferativas serán también diferentes..etc

Por tanto, para tratar correctamente un tejido lesionado, deberemos de conocer su biología, sus estadíos y sobre todo tener en cuenta el concepto de mecanotransducción. Este concepto hace referencia a que el estímulo mecánico que nosotros (los terapeutas) aplicaremos sobre el tejido se traducirá en una serie de respuestas químicas celulares de cara a la recuperación del tejido/lesión.

Esta mecanotransducción dependerá de varios factores, entre ellos: el tiempo de estimulación, la precocidad de la estimulación (siempre respetando la fisiología), que la estimulación sea correcta, que el momento sea el correcto, que exista un equilibrio correcto entre el trabajo de estimulación y el descanso.

A través del trabajo de terapia manual, así como las diferentes fases de recuperación funcional ayudaremos al tejido a recuperarse correctamente siempre que respetemos la mecanotransducción y la mecanobiología de cada tejido.

Pero esto, como decíamos, no es todo en la recuperación ni el la prevención de lesiones. Ya que para que todo se produzca correctamente tendrán que coexistir una serie de aspectos que tienen que ver con la realidad neuroinmunometabólica de cada persona; de ahí que unas personas se recuperen mucho antes y mejor que otras ante la misma lesión.

Durante mucho tiempo, y podemos decir que en la actualidad tampoco han cambiado las cosas.. no se ha prestado demasiada atención a todos estos aspectos neuroinmunometabólicos de cara a la recuperación/prevención de lesiones.

Ahora bien, a día de hoy sabemos que todos estos aspectos tienen una gran relevancia y podemos resumirlos en una serie de ítems.

  • Empezaremos por el síndrome metabólico, la obesidad y la presencia de grasa visceral. Debido a los índices de obesidad , a día de hoy podemos hablar de pandemia del siglo XXI debido sobre todo a cambios en nuestro estilo de vida relacionados sobre todo con patrones alimentarios incoherentes y el sedentarismo.Sabemos y ya lo hemos hablado a lo largo de diferentes posts pasados la importancia del tejido graso como órgano endocrino, generando determinadas citoquinas proinflamatorias que conocemos como adipocitoquinas. El exceso de tejido graso blanco aumentara drásticamente la presencia de estas adipocitoquinas proinflamatorias incremendando y favoreciendo una inflamación de bajo grado (el cuerpo esta acostumbrado a las inflamaciones de alto grado, un esguince o una fiebre provocada por un virus; pero no esta acostumbrado a estar un poco inflamado siempre). Evidentemente esta inflamación de bajo grado no le vendrá muy bien a nuestros tejidos ni a su recuperación
  • Otro aspecto clave que afectará a mis respuestas musculares reside en la metámera. Sabemos de la relación de nuestras vísceras con determinados músculos , relación vía sistema vegetativo. Por tanto, la hiperactividad de una víscera o un conjunto de ellas afectará negativamente a los músculos con los que se relaciona vía sistema nerviosos autónomo. Además nuestro sistema vegetativo será el encargado de controlar el aporte vascular a todos estos tejidos. Los tejidos necesitan un buen aporte vascular para la obtención de  oxígeno y nutrientes.
  • Otro aspecto importante hace referencia a nuestro tejido muscular. Y aquí todo va de la mano. Obesidad y sedentarismo provocará la ausencia de tejido muscular ; y como también hemos comentado, la presencia de tejido muscular es clave de cara a nuestra homeostasis inmunológica. Si la presencia en exceso de tejido graso blanco genera adipocitoquinas proinflamatorias , el tejido muscular generará mioquinas antiinflamatorias que evidentemente serán beneficiosas para nuestro equilibrio neuroinmunometabólico. Por tanto la presencia de tejido muscular nos beneficiará de cara a nuestros procesos de recuperación tisular, así como en la prevención de lesiones. Por otro lado, el músculo también será clave desde un punto de vista metabólico; ya que el músculo es un gran consumidor de energía, algo que nos beneficiará tremendamente en este síndrome metabólico que comentábamos anteriormente. Siendo el trabajo de fuerza clave para el tratamiento de la obesidad y el síndrome metabólico , aumentando nuestro metabolismo basal.
  • Una mucosa intestinal dañada o un intestino pinchado nos dificultará la absorción de muchos macronutrientes y micronutrientes. Nutrientes necesarios para nuestros células y nuestros tejidos. Para poder recuperarse nuestros tejidos necesitan nutrientes y oxigeno. Y si hay privación no hay resolución. Así como la necesidad de reparación de esta mucosa intestinal generará el aporte de mucho grupos sulfatos que tendremos que sacar y aprovechar de otros tejidos como tendones y ligamentos que también necesitan ser sulfatados. Y esto, evidentemente irá en perjuicio de estas estructuras miofasciales aumentando su riesgo de lesión e incluso rotura.
  • Otros problemas digestivos, como por ejemplo una hipoclorhidria ( dificultad de nuestro estómago de generar el acido que necesita para metabolizar los alimentos y comenzar a desnaturalizar principalmente las proteínas). Sin un buen aporte proteico no habrá una buena síntesis muscular y la construcción (anabolismo) de otros tejidos. Además de cómo nos muestra la evidencia científica la ausencia de determinados micronutrientes, como vitaminas y minerales esta relacionado con la presencia de puntos gatillo a nivel muscular.
  • La resistencia a la insulina, como factor clave a nivel de funcionamiento muscular. La insulina como hormona clave para que al musculo le llegue glucosa de cara a obtener energía; y si la insulina se resiste a trabajar, al músculo no le llegue la glucosa necesaria para la obtención de energía y por tanto más riesgo de lesión. Ya hemos hablado de la relación de síndrome metabólico-resistencia a la insulina-presencia de grasas visceral. Es decir,  que una mala alimentación con un exceso de carga glicémica y el sedentarismo serán factores clave de cara a que la insulina se acabe cansando y se resiste a trabajar en el músculo, que depende tremendamente de este aporte de glucosa. Pero sin embargo el tejido graso no es resistente a la insulina y podrá ir acumulando esta glucosa en forma de grasa en tejidos viscerales, de ahí el hígado graso, el corazón graso…incrementado por esta vía la presencia de adipocitoquinas proinflamatorias, favoreciendo por tanto esta inflamación de bajo grado de la que hablábamos anteriormente.
Tejido graso e inflamación
  • Ya hemos mencionado la importancia de los ritmos circadianos y la importancia de no alterarlos, y respetar la fisiología de nuestros sistemas y su sincronización con respecto a nuestro reloj central situado a nivel del núcleo supraquiasmático y de nuestros relojes periféricos . Tanto nuestro reloj central, como periféricos funcionan correctamente gracias a los ciclos de luz-oscuridad.
  • También hemos mencionado la necesidad de sulfatación de nuestros tejidos miofasciales. Es decir , la necesidad de aportarle a estos tejidos determinados grupos sulfatos, como por ejemplo condroitin o glucosamin sulfato. Pero estos grupos sulfatos también los necesitaremos para otras funciones biológicamente muy importantes; por ejemplo necesitamos sulfatar determinadas hormonas digestivas para su buen funcionamiento, como por ejemplo la CCK o la gastrina, necesitaremos grupos funcionales sulfatos para desintoxicar y poder eliminar vía orina o heces determinados medicamentos y hormonas…Por tanto , si existe una mucosa intestinal dañada que necesito destinar demasiados grupos sulfato, además de sulfatar esta CCK, gastrina.. y además tengo sobrecargada esta fase 2 hepática de sulfatación, no podré destinar e incluso necesitaré recurrir a estos grupos sulfato de determinados tejidos conjuntivos como por ejemplo de tendones, con el posible riesgo que esto entrañará.

  • Una mala capacidad de resolución de inflamación será otro de los factores clave de cara a que el proceso de recuperación de un tejido no se lleve a cabo de una forma exitosa. La inflamación y su resolución es un proceso nutrición dependiente. Gracias al acido araquidónico (AA), un ácido graso omega 6, produciré unas enzimas proinflamatorias (prostaglandinas tipo 2, PGE2), que cuando alcancen su umbral máximo llegarán a un punto de STOP, para que aparezcan en escena unas nuevas enzimas pro-resolutivas de la inflamación que se llaman lipoxinas (LX), y gracias a otras sustancias resolvedoras de la inflamación que se llaman resolvinas, protectinas, maresinas procedentes de ácidos grasos omega 3 (DHA/EPA), la inflamación será resuelta. Pero para que todo esto se produzca correctamente, nuestra membrana celular tendrá que tener la presencia de estas sustancias como son el AA, DHA, EPA, además de otras como la vitamina E que modulará la oxidación que producirá la inflamación persé. Si la membrana celular de la célula dañada/inflamada no tiene estas sustancias la inflamación no se resolverá correctamente, retrasando el resto de fases del proceso de recuperación.
  • Otro aspecto a tener en cuenta y que consideramos importante de cara a la prevención/recuperación de determinados tejidos es el aporte hídrico. Una buena hidratación será importantísima. Recordar la importancia del agua con respecto a nuestra matriz extracelular sobre todo en tejido conjuntivo. Hidratarse supone tener en cuenta la presencia de una carga mineral adecuada, por tanto no creemos que las aguas de mineralización débil sean la mejor opción

Como podéis observar , al final lo importante para la recuperación y prevención de lesiones de nuestro sistema musculoesqueletico no reside más que en adoptar hábitos de vida saludables, como una alimentación e hidratación correcta, un buen reparto energético, un ritmo ejercicio/estimulación- descanso correcto, respetar nuestros biorritmos y los ciclos de luz-oscuridad. Sólo de esta forma conseguiremos una homeostasis neuroinmunometabólica correcta y minimizaremos el riesgo de lesión .

Por | 2019-10-13T13:56:58+01:00 octubre 13th, 2019|metamera concept|Sin comentarios

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