«Antropología, neuronas espejo, educación y salud»

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«Antropología, neuronas espejo, educación y salud»

Como ya sabéis, a través de @Metameraconcept nos gusta divulgar diferentes aspectos y contenidos relacionados con la salud.

Solemos hablar y escribir mucho sobre aspectos más biológicos de ésta, pero en este caso nos adentraremos en el campo de lo psicocultural como influyente y determinante en la salud.

 

 

Partimos, quizás, de los aspectos clave: la educación y el aprendizaje y la socialidad.

Éstos son relevantes y tienen una relación mútua con nuestra biología y por tanto serán determinantes en nuestra salud y la de nuestros congéneres.

Cuando hablamos de sentirnos saludables, plenos, fuertes, enérgicos, felices..¿De que estamos hablando realmente?, ¿qué es la salud? Y sobre todo vamos a preguntarnos.. ¿de qué depende la salud?.

En colación a lo que entendemos por salud, ya hemos hablado y escrito en muchas ocasiones de que va esto.

Una salud multidimensional, individualizada, propia de cada persona en la que las esferas psico/socio/cultural y biológica están entremezcladas/integradas a través de hábitos para conducirnos a una salud plena.

 

 

Y la pregunta.. De qué depende nuestra salud.

Nuestra salud depende de muchos aspectos como: la genética (esta quizás no es la más influyente), lo biológico (cómo como, cómo duermo, cómo me muevo..), la esfera psicológica (la calma, el equilibrio, el amor, la consciencia..) y la esfera más sociocultural( como nos relacionamos, como aprendemos, como nos socializamos,..como nos construimos..)

 

 

Ninguna de estas esferas es más importante que otras, todas son independientes pero al mismo tiempo confluyen y se muestran interdependientes. Una persona no estará en salud o en el camino hacia ésta, aunque sea la persona más disciplinada en su alimentación, ejercicio físico y exposición mínima a tóxicos, si luego su vida esta llena de otro tipo de toxicidad, como por ejemplo relaciones sociales, familiares.. que no nos permiten tener ese equilibrio entre todas las esferas de nuestra salud. Tener salud es tener ese equilibrio, sentirse bien con uno mismo y con su vida; estar vital, enérgico y feliz.

Hoy nos centramos más en esta última esfera, un aspecto más sociocultural. Y como éste, quizás sea el más influyente para que nuestros inicios y nuestro camino en la vida sea el más saludable y pleno posible.

Dentro de esta dimensión de nuestra vida y de nuestra salud, concretaremos un poco más y hablaremos de educación, crianza, aprendizaje, adquisición…

Este tema, es un tema que nos preocupa. Nos preocupa y nos ocupa.

Es algo en lo que llevamos toda nuestra vida profesional. Aunque seamos terapeutas, educamos.

Terapeutas formados en diferetentes disciplinas y diferentes campos (educación física, fisioterapia, osteopatía, nutrición, antropología, psiconeuroinmunología..). Disciplinas que nos nutren y otorgan conocimiento para intentar mejorar la salud de las personas que acuden a nuestro centro; pero lo que más nos gusta y apreciamos es que estas personas conozcan todo lo necesario para ser ellos mismos los que se cuiden y se quieran. Es decir, que acaben siendo autocuidadores de su propia salud. En definitiva, lo que más nos gusta es EDUCAR.

 

 

Además todos sabéis que en la vida de los seres humanos hay momentos en los que nuestro cerebro es muy sensible a esto y en otros momentos educar es más difícil. La biología también nos ha preparado para ello.

Como ya os podréis imaginar este periodo especialmente sensible está en edades muy tempranas…Vamos un poco a ello!!

Entre muchos de nosotros, cuando nos encontramos en plena tarea profesional; cada vez nos decimos más esta frase: “l@s niñ@s, los niñ@s son el futuro! (sin menospreciar al resto de sectores de la población,jeje)

Pero quizás, los niñ@s sean los únicos que son capaces de solucionar esta situación tan caótica en la que se encuentra el mundo y consecuentemente las personas. Cada vez nos creamos más necesidades ficticias haciéndonos perder el rumbo de nuestra vida y olvidándonos de nuestras verdaderas necesidades (alimentarse correctamente, hidratarnos, movernos, querernos, cultivarnos, estar próximos a la naturaleza..). Y sí, es difícil escapar a todo esto: a los lobbies alimentarios, a las potentes farmacéuticas, a los trabajos que no nos gustan ni llenan, al ritmo de vida estresante que nos imponemos en muchas situaciones, a las deudas, al estrés..

Olvidándonos por otro lado de lo verdaderamente importante; nosotros mismos.

Los adultos necesitamos ayuda, y urgente!!.

Menos mal que tenemos a las nuevas generaciones que vendrán pisando fuerte e irán arreglando todo lo que se ha torcido.

Pero..claro, estos niñ@s vienen con un disco duro prácticamente en blanco cuando nacen y necesitan ir llenándolo a través del aprendizaje, la observación, la experiencia, la acción.., para en un futuro conseguir ser unos adultos saludables, que se quieran y sean respetuosos consigo mismo y con el mundo y seres humanos que les rodean .

Como hemos mencionado anteriormente, resulta clave para la educación y un correcto aprendizaje, determinadas etapas muy sensibles en el niñ@ para la adquisición de  conceptos, hábitos y valores.

Y aquí, creo que es necesario un pequeño repaso evolutivo de la importancia de el periodo ontogénico  y más concretamente de la infancia, y como éste nos ha diferenciado del resto de primates no humanos.

Homo sapiens sapiens, esos somos nosotros. Una especie que tiene sus orígenes en otras especies de «homo» ya extinguidas que aparecieron hace 2 millones de años aproximadamente. Y antes de ser “homo”, fuimos otro género; fuimos «australopitecus» (que sería lo más parecido a un mono erguido); es decir, como un chimpancé bípedo cuyo índice de encefalización todavía era muy bajo. Pero estos australopithecus trajeron una revolución anatómica clave para lo que somos a día de hoy, la bipedestación.

El caminar bípedo nos permitía termorregularnos mejor (por lo que fuimos perdiendo pelo poco a poco), desplazarnos de forma rápida, económica y eficiente por las nuevas extensiones de sabana que aparecieron en África entorno a esta época. Eso sí, la bipedestación trajo consecuencias negativas; y éstos fueron cambios anatómicos. Dejamos de ser predominantemente arborícolas y nos desplazábamos a dos piernas; eso si, para poder hacerlo nuestra pelvis tuvo que estrecharse (sólo tenéis que ver a un chimpancé desplazarse a dos apoyos con un caminar oscilante, bamboleante y poco económico y eficiente).

 

Pero..claro, esta pelvis trajo una serie de problemas, uno de los principales y que en paleoantropología se llama «el dilema obstétrico». La pelvis se estrecha, el canal del parto se reduce y cambia su angulación. Ahora, los partos serán más difíciles, y todavía serán más difíciles, si pensamos que nos encontrábamos en pleno proceso de expansión cerebral.

Pero la evolución siempre aporta soluciones a través de la selección natural y adaptación. Las soluciones fueron varias, una de ellas es que la cabeza de nuestros bebés madurará más fuera del útero que dentro; esto supone que tendríamos unos bebés recién nacidos más invalidos e inmaduros y que su maduración y crecimiento cerebral aumentase rápidamente durante los primeros años de la vida extrauterina.

Para esta gran expansión, maduración y crecimiento cerebral del encéfalo del bebé necesitamos que nuestro cráneo no sea una caja ósea indeformable. Y este problema lo solucionamos gracias a nuestras fontanelas craneales, espacios membranosos que no se osificarán hasta que el encéfalo del bebé pegue este pequeño-gran estirón cerebral. Como veis, la evolución va proponiendo soluciones.

En definitiva, lo que supone esto, es que en los primates humanos uno de los hitos más característicos que nos permitió ser lo que somos a día de hoy es el alargamiento de la infancia (en otras especies de animales y primates no humanos esto no ocurre)

Este alargamiento de la infancia, va paralelo a otro fenómeno, que es que el destete se produce antes..ya que este niño podrá ser cuidado por generaciones anteriores (aquí ya existe el concepto de socialidad y familia). Este adelanto en el destete, permitirá a la madre que sus niveles de prolactina bajen y puedan quedarse embarazadas antes (recordemos que nuestro objetivo como especie es la reproducción y perpetuación de ésta, y cuantos más partos más posibilidad de descendencia)

Después de este pequeño repaso evolutivo podremos entender un poco mejor la importancia de un periodo tan sensible como es la infancia desde un punto de vista de aprendizaje y desarrollo cognitivo.

Aún así, los humanos, venimos bien equipados sensorioperceptualmente al nacer, pero no es así con nuestra motricidad. Este retraso, puede deberse a que el control de ésta, a diferencia de otros mamíferos, no reside sólo en el tallo cerebral, sino en el neocórtex que acaba de desarrollarse más tarde.

La secuencia de mielinización es muy parecida en todas aquellas especies con sistema nervioso central. Sin embargo la secuencia de la mielinización no.

El cerebro humano está siempre en desarrollo, aunque este momento de implosión durante los 2-3 primeros años de vida es brutal. La capacidad de crear nuevas conexiones se debe a su relación con el entorno, a la creatividad y flexibilidad necesaria para operar con éxito en este entorno.

El cerebro humano no es un órgano neoténico, no maduraría igual dentro del útero ,como fuera de él. Y esta maduración es esculpida desde la relación con un entorno sociocultural y sus agentes.

La estructura básica del cerebro está orientada por mecanismos de activación/inactivación genética, es decir, por procesos epigenéticos.

Hay una gran variedad en los ritmos de maduración cerebral entre los mamíferos. Sin embargo, dentro de una misma especie hay un patrón común.

En el caso de los humanos modernos, las neuronas corticales comienzan a desarrollarse a partir de la décima semana de gestación. Todas las que habrán de existir, están ya en el cuerpo en la semana 18 de gestación. Alrrededor del tercer mes, una vez las neuronas se han empezado a ubicar; continúan las conexiones entre neuronas (sinaptogénesis).

 

 

En las sinapsis ocurren los cambios eléctricos y químicos. Esto es posible gracias a los neurotransmisores (serotonina, dopamina, norepirefrina, acetilcolina) y suponen una estructuración cerebral.

Los conectores se estiran y ramifican, permitiendo que una neurona reciba impulsos de zonas cada vez más alejadas.

Entre los 2-6 primeros meses, las sinaptogénesis se multiplican por diez (en esta fase el número de sinapsis multiplica a la del adulto). Pero entre los 12 meses y los 10 años, las conexiones que no han sido estimuladas y reforzadas por repetición, comienzan a desaparecer y mueren. De ahí la importancia de la correcta estimulación/educación en estas fases precoces. Siempre que queramos que nuestros hijos adquieran un buen y saludable hábito será más fácil en estos estadios precoces y sensibles que en edades más avanzadas.

 

 

La profusión sináptica, así como su eliminación o muerte neuronal, como su reorganización, tienen que ver con la experiencia y los diversos estímulos que esto depara a lo largo del desarrollo. A tener muy en cuenta que este aprendizaje a través de la experiencia en este periodo tan sensible de la infancia primará la imitación y por tanto debemos de tener muy en cuenta el concepto de ejemplificación en cualquier proceso dialógico de aprendizaje.

A la existencia de neuronas y sinapsis, hay que añadir la mielinización como mencionábamos (proceso de recubrimiento de neuronas y axones de células gliales). Y aporte suficiente de oxigeno y energía.

Esta mielinización contribuye a estructurar, aislar y proteger el funcionamiento de neuronas y sus axones, aumentando su sensibilidad y velocidad de conducción y conectividad.

La mielinización y sus relaciones con la sinaptogénesis es compleja. La mielinización y conectividad con otras áreas del cerebro varía con las etapas del desarrollo. El desarrollo de ciertas destrezas y adquisición de patrones y hábitos es sincrónico a la mielinización de ciertos sistemas neurales.

El cortex frontal y pre-frontal y sus conexiones límbicas y subcorticales , tiene mucho que ver con aspectos cognitivos tales como planificación, decisión, ejecución. La maduración del lóbulo frontal a términos de sinaptogénesis, mielinización y presencia de dopamina es más tardía que otras áreas neuronales (6-12 meses).

Otro cambio neurológico importante ocurre entorno a los 6 años, cuando la mayoría de las sociedades comienzan a tratar al niño/a como un agente moral con responsabilidades sociales.

La estructura neuronal conectiva básica estará lista al final de la adolescencia con una mielinización completa, coincidiendo con la madurez sexual y el reconocimiento de una identidad psicosocial considerada adulta.

Pues sí!! Parece clave este periodo de la infancia para aprender más que otros. Si bien es cierto que aprenderemos durante toda la vida.

Pero..qué entendemos por aprendizaje??

Nosotros el aprendizaje lo entendemos como un proceso basado en relaciones dialógicas y cooperativas entre aprendiz y maestro, suponiendo el concepto de acoplamiento estructural (Maturana y Varela 1992).

La escuela rusa de psicología social de Vygotsky fue pionera también en relacionar conocimiento/aprendizaje y procesos sociales o socialización.

El aprendizaje necesitaría en este caso de la categorización perceptual, la memoria y también estructuras cerebrales, que se construye soportado sobre el sistema emocional (en el sistema límbico, y sobre todo la amígdala)

Amígdala, zona involucrada en la elaboración de las emociones, pero son las conexiones de este sistema con el neocórtex frontal, lo que permite dotar de carga emocional al mundo conceptual. Que es justo lo que ocurre en el proceso de socialización. Es decir, los niños aprenderán mas y mejor emocionándose.

 

 

 

Por tanto, podemos definir el aprendizaje no como un desenvolvimiento unidireccional de habilidades, sino un proceso dirigido y compartido por unos mediadores y un aprendiz activo, construyendo progresivamente formas mentales más complejas y abstractas.

Ahora que ya sabemos que el aprendizaje del niño debe de ser un proceso interactivo, dialógico y lleno de carga emotiva y por supuesto vínculo; es importante entrar en el aspecto operativo de este aprendizaje.

Y ya nos estará viniendo a todos a la mente que los niños entre 0-2 años con un gran potencial de aprendizaje, de sinaptogénesis y maduración cerebral, aprenderán sobre todo por imitación; es decir, imitando lo que observan, lo que ven, lo que sienten..

Aquí entran en juego tres aspectos de nuevo clave: imitación, intención, identificación. El niño imitará lo que ve, pero siempre con una intencionalidad y le permitirá ir identificando, categorizando y clasificando.

 

 

Es decir, si mi papi come esas cosas blanditas llenas de azúcar y ve la tele a todas horas; el bebé imitará esto y lo identificará como algo normal y bueno.

Existen evidencias neurofisiológicas que dan un impulso importante a las teorías de la imitación, a partir del descubrimiento de las neuronas espejo por G. Rizzolatti.

 

 

Primero desarrolló sus estudios en macacos y luego en humanos y sobre todo sus trabajos se centraron en el hemisferio cerebral izquierdo y más concretamente en el área de Broca 44 (área del lenguaje).

Pero es Patricia Greenfield quien se apoya en estos descubrimientos para insistir en la importancia de este sistema para el aprendizaje observacional en la ontogenia humana.

V.S Ramachadran ha relacionado estos sistemas neurológicos con la evolución del lenguaje. Importancia de la comunicación gestual en el origen del lenguaje y también en el mapeo de la actividad motora de cara, labios y boca en la vocalización.

Un buen ejemplo de esto lo podemos ver desde el primer momento en el bebé cuando abre la boca imitando el gesto de la madre o del padre, o la sonrisa social del bebé como respuesta a cualquier estímulo visual de sus congéneres.

Pues.. lo que parece claro para la salud como decíamos es la educación y este proceso de aprendizaje dialógico y cooperativo. Esta buena educación se convertirá en la mejor forma de prevención.

 

 

Hemos visto la importancia del aprendizaje de determinados periodos sensibles donde se construye la gran base que establecerá los mejores cimientos para el futuro.

 

Una anécdota clínica para rematar e ilustrar:

Terapeuta– ¿qué verdura es la que más te gusta?

Niño 4 años– No me gustan las verduras..

Padre – uyyyy.. verduras no come ninguna y va a ser imposible que coma alguna verdura..ya te lo digo yo!!

Terapeuta (dirigiéndose al padre) : ¿te gustan las verduras?

Padre : No.. es que a mi tampoco me gustan

Por | 2019-04-28T17:32:36+00:00 abril 28th, 2019|metamera concept|Sin comentarios

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