«En el equilibrio siempre está la cuestión..»

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«En el equilibrio siempre está la cuestión..»

 

Nuestro compañero Juan nos hace un pequeño resumen de las posibles consecuencias de un sobre exceso en las largas fiestas navideñas.

Esperamos que os guste

 

Una amiga siempre dice que «la gente en Navidad se bloquea…» Es cierto, cada año lo veo más claro, LA METÁMERA SE BLOQUEA.



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En efecto, las metámeras gobernantes, firmes y adaptables a la vez… sufren de forma insidiosa la llegada de estas fechas y cómo decidimos enfrentarnos a ellas.
Cada segmento metamérico refleja lo que está ocurriendo, de forma involuntaria, en nuestro cuerpo.

¿Y qué es lo que ocurre?
Vamos a pensar en esa cena de Nochebuena, o no tan buena…

 

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Hala, veintitantos a sentarse… Caramba, justo enfrente del amigo de no sé quién y novio de no sé cual, diagnosticado de depresión y medicado como tal, y que fue el ejemplo perfecto de los principales estadíos evolutivos del cerebro, aliándose con el vino tinto. Copa a copa nos mostró el camino desde el cerebro más racional hasta el cerebro reptiliano y más allá… El centro trino de Mc Clean paso a paso: momentos iniciales de cortesía y saber estar, pasando por la exaltación de la amistad, abrazos por doquier, siesta exprés en el sofá y traslado a la cama en volandas con la mirada perdida, mientras balbucea que él está bien…

Al día siguiente, ¡las metámeras dorsales del hígado haciendo horas extras!
Volvamos a la cena: la calidad no es mala pero la cantidad es la justa para que sobre mucha. Son varios entrantes, mínimo dos contundentes platos, y de postre, para no amargarnos… turrón, polvorón, mantecado… ¡ojo!…que las nueces engordan… ¡más azúcar que en la casita de chocolate!
Para ingerir tal cantidad de viandas, el esfuerzo fisiológico que hemos de hacer es titánico y lo más prudente sería parar de comer y por qué no, dar unos pasitos y que nuestra esfera pélvica vuelva a sentirse viva.
Además, el tiempo necesario para ingerirlas es el triple del que dedicamos a comer o cenar a diario, y en una posición para la que no estamos diseñados, precisamente.
Resumiendo, la posibilidad de movimiento, motilidad o peristaltismo de nuestro organismo se ve muy mermada. ¿Quieres saber qué implica esto?
En el plano visceral nuestro estómago recibe más cantidad de alimento de la necesaria para cubrir las necesidades tanto de grasas, de proteínas, como de carbohidratos, y el trabajo que se avecina para la vesícula biliar y el páncreas va a ser intenso; debemos coordinar la llegada masiva de glucosa con una adecuada producción de insulina, de tal forma que una vez llenos los depósitos de glucógeno, comencemos a almacenar en forma de tejido adiposo el excedente de dicho nutriente (si este proceso fisiológico se pasa de rosca, estaremos picando continuamente y los niveles de inflamación subirán). El subsiguiente proceso será la inhibición de la ingesta, de ello se encargará otra hormona llamada leptina. Y si este proceso falla, nos costará dejar de comer y encontrar la energía necesaria para movernos, hecho curioso cuando acabamos de zamparnos media despensa…
La degradación de las grasas será mediada por la bilis segregada desde la vesícula biliar al intestino delgado y su absorción, como la de las proteínas, dependerá del buen estado de nuestra flora intestinal. Atención si venimos de una toma de antibióticos por ese catarro que acabó en bronquitis…

 

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Esta intoxicación puede convertirse en un foco de aferencias desenfrenadas por parte de nuestro sistema digestivo al segmento medular correspondiente.
Pensad sobre lo que le puede estar ocurriendo a nuestra musculatura dorsal, lumbar y a nuestras piernas durante dos horas sentados de forma continua.

Con un aporte sanguíneo que dista de ser el ideal y esa sensación de que se nos duerme el culo en la silla… ¡sólo nos falta una hemorroide!
Demasiadas estructuras de la metámera alejándose de lo sano y fisiológico…
Pero… ¡ojo! Otro foco de irritación puede llegar a serlo esa persona non grata y sus comentarios tan irritantes como un bombón de lejía.

Y he aquí que tenemos el caldo de cultivo perfecto para que el día de Navidad y/o los siguientes estemos sufriendo lo que doy en llamar lumbalgia de Papa Noel.

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Deshidratados, indigestos, sin ganas ni capacidad de movernos, con un colapso en las principales autopistas del cuerpo, la mucosa intestinal irritada, estreñimiento, el humor por los suelos. ¿Y me tomo ibuprofeno?
Sería mejor pensar en desintoxicar el organismo empezando por hidratarlo, buscar un poquito de actividad, cada uno en función de sus posibilidades, medirnos a la hora de comer y estar con quién nos sintamos cómodos.

Por supuesto, durante o después de estas fechas sería bueno poner todos los niveles a punto, ya que las brasas encendidas pueden originar otro incendio fácilmente y entrar poco a poco a coleccionar problemas en torno a metámeras concretas y logrando segmentos facilitados.
Una buena forma sería recuperando los circuitos de hambre y sed, moviéndose con la barriga vacía y rodeándonos de quién nos quiere y a quien queremos. Todo esto nos fortalecerá y la vuelta a la salud será satisfactoria. La ayuda de la terapia manual será vital en casos donde la limitación en la vida diaria sea manifiesta. Los efectos de la manipulación estructural y visceral ya están demostrados y respaldados por la comunidad científica.

La psiconeuroinmunología nos aclarará que mecanismos de acción están alterados en nuestro organismo y así entenderemos qué nos puede estar ocurriendo.

No me gustaría terminar este post sin recordar a dos amigos especiales que se han ido en este 2015, Leo y Arturo, dos grandes personas, gracias por vuestras enseñanzas, ha sido un placer cada instante con vosotros.

Por | 2017-03-11T18:30:58+01:00 enero 4th, 2016|metamera concept|Sin comentarios

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